EE UU y Cuba acuerdan restablecer los vuelos comerciales directos

El turismo a Cuba sigue oficialmente prohibido para los estadounidenses

Estados Unidos y Cuba han decidido restablecer los vuelos comerciales directos suspendidos durante décadas. El acuerdo fue alcanzado tras intensas negociaciones prolongadas durante meses y que han culminado hoy, en el primer aniversario del anuncio del inicio de la normalización de relaciones diplomáticas que puso fin a más de medio siglo de políticas hostiles.

El “Memorando de Entendimiento para el establecimiento de los vuelos regulares entre Cuba y los Estados Unidos” fue cerrado al término de la última ronda de conversaciones técnicas en Washington, que se prolongaron durante tres días, hasta la madrugada de este primer aniversario.

Su importancia reside en que ayudará a aumentar la presión -de la mano de las poderosas aerolíneas estadounidenses que buscan posicionarse en esta ruta de alto potencial turístico- sobre el Congreso para que levante la prohibición de viajar a Cuba que pesa sobre los estadounidenses en el marco del embargo. Y las repercusiones podrían ser incluso más amplias, según Ric Herrero, presidente de Cuba Now, un grupo de presión para que se elimine esta larga sanción a la isla.

“El restablecimiento de los vuelos comerciales debería aumentar las posibilidades de que el Congreso actúe de una vez no solo para eliminar la prohibición de viajes (turísticos), sino también las restricciones comerciales”, consideró Herrero ante una pregunta de este diario. “Con este avance, cabe esperar ahora que las aerolíneas y la hostelería aumenten su presión sobre los legisladores para que acaben el trabajo que comenzó el Gobierno Obama”, agregó.

El propio presidente reiteró este jueves su llamamiento a que se acabe con el embargo en una declaración emitida para conmemorar el primer año del radical cambio de política hacia la isla. "El Congreso puede apoyar una vida mejor para el pueblo cubano al levantar un embargo que es un legado de una política fracasada", afirmó Obama.

Al facilitar además los viajes autorizados, se espera que esta medida ayudará además a “mejorar las opciones de viaje y a promover los lazos entre los dos países”, dijo por su parte el Departamento de Estado al anunciar el acuerdo.

“El proceso de normalización (de relaciones) será largo, pero este acuerdo es un paso importante para facilitar ese proceso” puesto que “facilitará enormemente el flujo de personas, recursos e información entre los dos países”, subrayó Tomás Bilbao, director ejecutivo de Cuba Study Group, una organización independiente formada por profesionales y empresarios cubanoamericanos y estadounidenses.

Aunque hacer turismo sigue estando oficialmente prohibido para los ciudadanos estadounidenses debido al embargo, se espera que este acuerdo, que será implementado en los próximos meses, dispare los viajes desde territorio norteamericano hacia la isla. De hecho, pese a las restricciones y dificultades logísticas aún vigentes, en estos 12 meses de normalización de relaciones el número de viajes autorizados de estadounidenses a Cuba ha aumentado más de 50%, reveló esta semana el máximo responsable de la embajada de Estados Unidos en Cuba, el encargado de negocios (la oposición republicana ha bloqueado la nominación de un embajador en La Habana) Jeffrey DeLaurentis. "Hoy, más estadounidenses están visitando Cuba y relacionándose con el pueblo cubano que en cualquier otro momento en los últimos 50 años", celebró también Obama.

La reacción de las aerolíneas fue inmediata.

“United Airlines felicita a los gobiernos de Estados Unidos y Cuba por alcanzar este acuerdo histórico que reforzará los lazos y el desarrollo económico entre los dos países”, dijo la compañía, que manifestó su intención de ofrecer vuelos directos “en cuanto tengamos la aprobación para ello”. En similares términos se manifestó el presidente de American Airlines, Doug Parker. “Ansiamos establecer un servicio regular a Cuba en 2016, desde Miami y otros puertos. Saludamos los esfuerzos del Gobierno y el duro trabajo de los negociadores estadounidenses para lograr este acuerdo”, dijo. La rival JetBlue también anunció su intención de solicitar una licencia para operar vuelos comerciales en cuanto revise los términos del acuerdo. “El interés por Cuba ha alcanzado niveles no vistos en una generación”, destacó el vicepresidente de la compañía Scott Laurence.

Hasta que cambien -algo posible solo por ley, a través del Congreso- las regulaciones, los estadounidenses solo pueden ir a Cuba si pueden acogerse a una de las 12 categorías permitidas, entre otros viajes familiares o gubernamentales, de organizaciones intergubernamentales, medios de comunicación, centros de investigación, proyectos educativos, religiosos y médicos. Pero poder reservar un vuelo a través de una compañía aérea establecida permitirá reducir los altos costos y complicado papeleo que requieren en la actualidad contratar un vuelo chárter. Los cubanoamericanos, que ya no tienen ninguna restricción para viajar a la isla, podrán también beneficiarse de este sustancial cambio.

Muestra del volumen de negocio calculado es que el acuerdo bilateral negociado prevé que se autoricen hasta 110 vuelos de ida y vuelta al día entre Estados Unidos y Cuba, informa Reuters citando a fuentes del Departamento de Estado.

Negocios futuros

Las aerolíneas no son las únicas que confían en un jugoso negocio con la normalización de relaciones con Cuba. Empresas relacionadas con el turismo como la plataforma online de viviendas Airbnb ya han puesto pie en la isla, un destino que la mayoría del sector turístico considera privilegiado para los estadounidenses.

Uno de los primeros políticos en saludar la medida fue el senador republicano Jeff Flake. El legislador es uno de los mayores impulsores del acercamiento a Cuba y ha presentado una propuesta de ley para acabar con la prohibición de viajar a la isla.

“Desatar el poder de los viajeros estadounidenses y de sus millas de viajeros frecuentes supone un paso crucial hacia la eliminación de las restricciones de viajes a Cuba”, celebró el político, uno de los legisladores que hace justo un año volaron a Cuba a recoger al contratista estadounidense Alan Gross, cuya liberación tras cinco años de cárcel en La Habana abrió la puerta a la normalización de relaciones.

El embajador cubano en Washington, José Ramón Cabañas, estrenó su cuenta de Twitter abierta apenas unas horas antes con un mensaje celebrando también el acuerdo.

El restablecimiento de los vuelos comerciales corona 12 meses de intensas negociaciones bilaterales y acuerdos que han permitido, entre otros, la reanudación también del servicio postal directo interrumpido hace medio siglo, tras un acuerdo alcanzado hace solo una semana. Estados Unidos y Cuba han establecido diversos grupos negociadores para tratar temas de interés común como la lucha contra el narcotráfico o la defensa del medioambiente. También han abierto conversaciones para buscar una solución a cuestiones más espinosas como las reclamaciones por expropiaciones o el tema de derechos humanos, aunque las dos partes coinciden en que en esas materias aún queda un largo camino por recorrer.

Rubio: “Obama trata mejor a los enemigos que a los aliados”

Doce meses no han bastado para convencer a los acérrimos enemigos de un acercamiento a Cuba de los beneficios del cambio de política hacia la isla del presidente Barack Obama. Sobre todo los políticos de Florida, bastión del anticastrismo, siguen denunciando una política de “concesiones” y una traición a los que luchan por la democracia en Cuba.

“El primer año de la política cubana de Obama ha sido como el resto de su política exterior: un desastre que prioriza titulares que conformen su legado a la libertad, que trata a nuestros enemigos mucho mejor que a nuestros aliados y que negocia acuerdos desde una posición de debilidad”, denunció el candidato presidencial republicano Marco Rubio, de origen cubano.

Su rival para la nominación republicana y exgobernador de Florida, Jeb Bush, también criticó la “capitulación de Obama a Castro” y prometió “revertir la estrategia de apaciguamiento hacia el régimen de los Castro”. Pese al duro discurso de ambos, la normalización de relaciones con Cuba no ha entrado apenas en los debates presidenciales republicanos, muestra, según analistas, de que los candidatos son conscientes de la popularidad del cambio de política.

Entre los críticos a este nuevo rumbo están también los legisladores de origen cubano Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, que han vuelto a denunciar las “concesiones” a La Habana.

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