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El peso argentino se deprecia el 30% y amenaza con avivar más la inflación

La liberalización del control de cambios deriva de una fuerte devaluación de la moneda

Una casa de cambio de Buenos Aires informa la nueva cotización oficial del dólar, el euro y el real en la mañana del jueves.

La Argentina del liberal Mauricio Macri eliminó este jueves el cepo (control) cambiario que rigió durante todo el segundo Gobierno de la peronista Cristina Fernández de Kirchner (2011-2015) y el peso sufrió una devaluación del 30%. El dólar oficial subió de 9,83 pesos el miércoles a 15 en el inicio de la jornada bancaria, lo que suponía un alza del 52,5%, pero después bajó a 13,95, por intervención del Banco Central, con lo que la subida se redujo al 41,9%. Hasta el día anterior, los ciudadanos y las empresas en Argentina podían comprar una cantidad limitada de dólares en el mercado formal y con autorización.

Entre los economistas reinaba un consenso de que debía eliminarse el control de capitales y devaluarse el peso, dado el estancamiento de la inversión, la economía y la creación de empleo en los últimos cuatro años, pero la discusión radicaba en el ritmo al que tenía que producirse. El temor es que la inflación, de por sí alta (24% anual hasta octubre), suba demasiado y eleve la pobreza (21%).

“Esto tiene aroma a los 90”, opinó el líder sindical peronista y antikirchnerista Hugo Moyano, en referencia a la década en la que Argentina aplicó política económica neoliberal. "Espero que no le hayan sacado el cepo al dólar y se lo quieran poner a las paritarias (negociaciones salariales)", añadió Moyano, que en los últimos meses se había acercado a Macri e incluso influyó en diversos nombramientos en el Ministerio de Trabajo. "Los trabajadores no estamos dispuestos a perder el poder adquisitivo. Apenas asumió [el poder] el nuevo Gobierno no tuvo dudas en sacarle los impuestos al trigo, al maíz, a la carne, pero sí tuvo dudas en sacarle el impuesto perverso que es el mínimo no imponible (IRPF) al aguinaldo [salario navideño]“, añadió el líder sindical en Radio La Red.

Entre los que apoyaban al rival kirchnerista de Macri en las elecciones, Daniel Scioli, hay diferencias. El economista Mario Blejer opinó que la liberalización del cepo cambiario “es un paso en la dirección correcta”, pero el exministro de Economía Axel Kicillof la descalificó por considerarla una “devaluación”.

En los bancos y casas de cambio no había este jueves largas colas de ciudadanos buscando dólares ante la devaluación. La mayoría estaba ocupada en su trabajo, en sobrevivir el día a día. Pero algunos se acercaron a comprar divisas, también para defender su nivel de vida. Juan, biólogo de 36 años, formaba fila en la puerta de una oficina de BBVA en el barrio porteño de Abasto para hacerse de moneda norteamericana, aquella en la que los argentinos han ahorrado desde la década del 70 por tantas experiencias de inflación y devaluación. “Vengo a proteger mi salario porque los precios van a subir y mi salario se va a quedar igual hasta mediados del año que viene. Como el ministro [de Hacienda, Alfonso Prat-Gay] dijo [el miércoles] que el dólar va a flotar, yo compro dólares”, remarcaba. Faltaban pocos minutos para que abriera el banco a las 10 de la mañana y dos personas mayores completaban la cola con Juan: una mujer que también iba a adquirir divisas y un hombre que iba a hacer un trámite bancario y no estaba interesado por el cambio. “Estoy viejo para comprar dólares”, comentó el anciano.

En la casa de cambios Metrópolis del barrio porteño de Once no había movimiento. Algunos clientes habían ido a comprar dólares, pero a la mañana temprano aún los empleados estaban leyendo las resoluciones del Banco Central sobre la liberalización cambiaria antes de vender nada. Después de unas horas, las agencias de cambios y los bancos comenzaron a normalizar poco a poco la venta de divisas en las oficinas y en Internet, con lo que durante buena parte de la jornada la demanda quedó reprimida. En algunas compañías comentaban que vendieron la semana pasada dólares en el mercado ilegal a casi 15 pesos y esperaban volver a comprarlos cuando en el segmento oficial la cotización tocara un mínimo.

En el mundo de las empresas, algunos ejecutivos no temen tanto una disparada de la inflación, porque consideran que muchos precios ya estaban fijados por el valor dólar ilegal, sino una contracción de la actividad económica, tanto por la subida de precios como la de los tipos de interés. En un intento por desalentar la demanda de dólares, el Banco Central encareció esta semana el dinero hasta el 38% anual, lo que perjudicará al crédito. Economistas prevén que la inflación, que rondaba el 1,5% mensual hasta octubre, se eleve al 3,5% o 5% en diciembre. En la campaña electoral, el ahora ministro Prat-Gay había dicho que la subida del dólar en el mercado oficial "no afectaría prácticamente a nadie".

Macri culpará de la devaluación a la herencia recibida por Kirchner. Otros dirán que el cepo se desactivó demasiado rápido. Lo que está claro es que una semana después de asumir el poder comenzaron tiempos volátiles para el nuevo presidente argentino.

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