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Nueva alerta roja en Pekín por contaminación

La capital china activa la máxima alerta por segunda vez en 15 días ante el que se prevé que sea "el peor episodio del año"

Los cielos azules tienen las horas contadas en Pekín. Las autoridades locales han decidido activar la alerta roja, la más alta posible, por los niveles de contaminación atmosférica que se esperan en la capital china (y en general en todo el norte del país) durante este fin de semana y comienzos de la próxima. Es la segunda vez en la historia que la administración local decide aprobar esta medida drástica, que supone sacar de las calles la mitad de los vehículos, reducir la actividad de las fábricas o la recomendación de suspender las clases en las guarderías y las escuelas de primaria y secundaria. La primera vez que se aprobó una medida de tal calibre fue apenas hace dos semanas.

Este viernes la capital amaneció con aire relativamente limpio. La concentración de partículas PM2,5 (las más pequeñas y dañinas para la salud por su capacidad de penetrar directamente en las vías respiratorias) alcanzaba los 53 microgramos por metro cúbico, el doble de los 25 microgramos que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). En los próximos días, las autoridades estiman que esta cifra se dispare hasta picos de 500 microgramos.

La alerta se extenderá desde mañana sábado a siete de la mañana hasta la medianoche del martes. Durante estos cuatro días, las autoridades recomiendan a la población reducir sus actividades al aire libre, piden cerrar guarderías y escuelas, se paralizarán por completo las obras y el tráfico de vehículos pesados, mientras el resto de coches -con la excepción de los taxis o los eléctricos- solamente podrán circular por las calles de la capital en días alternos de acuerdo con el último número de su matrícula.

El Centro Meteorológico Nacional ha advertido que lo que está por venir es "el peor episodio de contaminación que ha experimentado el norte de China este año" y que la visibilidad en Pekín y sus áreas colindantes se reducirá a menos de un kilómetro. A principios de mes, coincidiendo con el inicio de la Cumbre contra el Cambio Climático en París, la capital china registró uno de los peores casos de 'airpocalipsis' de los últimos años, con concentraciones de PM2,5 que alcanzaron los 650 microgramos.

El Gobierno local rechazó entonces activar la alerta más alta, lo que provocó las protestas de numerosos pequineses en las redes sociales por la reticencia de las autoridades a tomar medidas de peso ante estas circunstancias. El ministro de Medio Ambiente del país, Chen Jining, abogó después por "castigar" a aquellos organismos y funcionarios de las administraciones locales que no implementen un plan de respuesta de emergencia "rápido y adecuado" ante la contaminación, según informó el periódico estatal Global Times.

Unos días más tarde y ante la previsión de otro periodo de cielos grisáceos, Pekín respondió de antemano y activó la alerta máxima durante tres días a pesar de que los niveles no eran tan graves. Las restricciones permitieron reducir la contaminación del aire en un 30%, según afirmaron las autoridades posteriormente.

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