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Argentina y Brasil discuten por los derechos humanos en Venezuela

Macri reclama que Maduro adhiera a un protocolo; Rousseff pide respeto a la soberanía

Los ministros de Relaciones Exteriores de Argentina, Susana Malcorra, y de Brasil, Mauro Vieira, este domingo en la cumbre de Mercosur en Asunción. REUTERS

Se ha acabado la homogeneidad ideológica en Mercosur. En la primera cumbre del bloque desde que Mauricio Macri llegó a la presidencia de Argentina, este país ha planteado este domingo en Asunción sus diferencias con el Brasil de Dilma Rousseff y la Venezuela de Nicolás Maduro. En la reunión de ministros de Asuntos Exteriores, previa a la de presidentes de este lunes, Argentina y Paraguay abogaron por que todos los países adhieran al Protocolo de Asunción de protección de los derechos humanos, que Mercosur firmó hace diez años, cuando Venezuela aún no se había incorporado. El mensaje de los Gobiernos de Macri y Horacio Cartes está dirigido únicamente al de Maduro porque los demás miembros del bloque ya adhirieron a ese protocolo en su momento. Claro que el de Rousseff pone reparos.

“Estamos trabajando en eso”, dijo la ministra de Relaciones Exteriores de Argentina, Susana Malcorra, cuando El País le preguntó si la declaración final de la cumbre instará a los países de Mercosur a adherir al Protocolo de Asunción. De todos modos, aclaró que todavía la cuestión está en debate.

Brasil está en desacuerdo con la propuesta de Argentina y Paraguay. “Hay que respetar la soberanía de los países”, respondió el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, ante la consulta de El País. “No se puede hacer de Mercosur una instancia de interferencia”, añadió Vieira. El ministro recordó que, aunque Venezuela se sumó en 2012 al bloque, “está todavía en proceso de adhesión y no adhirió a todos los textos”. Caracas terminará de incorporar todas las normas en 2022.

Maduro faltará a la cumbre de Mercosur y así evitará encontrarse con Macri

Por lo pronto, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, faltará a la cumbre de Mercosur y, por lo tanto, evitará su encuentro con Macri, según informó el ministro de Relaciones Exteriores paraguayo, Eladio Loizaga. El jefe de Estado argentino había dicho en su campaña electoral que pediría la suspensión de Venezuela como miembro de Mercosur por supuesta violación de la cláusula democrática del bloque, pero después de la victoria de la oposición en las recientes elecciones legislativas venezolanas cambió de opinión. Sin embargo, insiste con la presión sobre Venezuela por los políticos presos, como Leopoldo López y Antonio Ledezma.

Pero no todas son diferencias entre Argentina y Brasil. La promesa del Gobierno de Macri de acotar las barreras proteccionistas, su apoyo a la negociación de un tratado de libre comercio de Mercosur con la Unión Europea y la devaluación del peso han agradado al de Rousseff. “La abolición de las DJAI (declaraciones juradas anticipadas de importación, por parte de Argentina) es muy positiva”, dijo el ministro de Desarrollo de Brasil, Armando Monteiro. De cualquier forma, el Ejecutivo argentino aclaró que reemplazará las DJAI por licencias no automáticas, que no serían barreras para todas las importaciones sino para determinados productos fabricados por la industria de su país. “Si hay alguna licencia no automática, vamos a ver cómo impactará en algunos sectores brasileños”, dijo Monteiro, que intentó aclarar que “la relación siempre fue buena con Cristina” Fernández de Kirchner, la expresidenta argentina. Paraguay y Uruguay propusieron la elaboración de una lista de todas las 80 barreras proteccionistas dentro de Mercosur para ir eliminándolas.

El ministro de Desarrollo brasileño elogió la devaluación argentina: “Había una apreciación de la moneda oficial y ahora nada más se hizo que la tasa fuese realista, eso es bueno para Argentina”. En cambio, el presidente del Banco Central argentino, Federico Sturzenegger, negó una depreciación de la moneda de su país: “¿Devaluación? No, acá hubo una apreciación del peso”. Hasta el pasado jueves regía en Argentina el cepo (control) cambiario) y había un mercado oficial, en el que el dólar cotizaba a 9,83 pesos, y otro ilegal, en el que llegó a valer más de 16. Al eliminarse el control y unificarse la tasa de cambio, la moneda norteamericana se situó en 13,60. Ahora Sturzenegger deberá buscar evitar una mayor inflación y una recesión.

También Brasil vive su turbulencia en medio de una recesión y crisis política. Joaquim Levy renunció el pasado viernes como ministro de Economía y su reemplazante, Nelson Barbosa, asumirá el cargo el lunes. Por eso, en la reunión de ministros de Economía y presidentes de bancos centrales de Mercosur de este domingo asistió en su lugar un funcionario de menor rango, el superintendente de Integración del Ministerio de Hacienda, Marden de Melo Barboza.

La compleja situación económica de Argentina, Brasil y Venezuela llevó al presidente del Banco Central argentino a poner como ejemplo a Paraguay y Bolivia, país que pretende sumarse a Mercosur. “Bolivia tiene 2,5% de inflación y 5% de crecimiento. Paraguay, 4% de crecimiento. Son nuestro Norte”, dijo Sturzenegger. Pero el ministro de Industria brasileño no compartió esa opinión: “Son economías diferentes, tienen estructuras productivas y políticas económicas que no son convergentes”. Como dijo Monteiro, “Brasil y Argentina está casados, pero discuten como en cualquier relación”.

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