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Sólo un centro de registro migratorio en las islas griegas está operativo

El centro de recepción y registro de migrantes de Lesbos es el único abierto

Los cuatro restantes, aún en construcción, abrirán en 2016

Imágenes cedidas por el Gobierno heleno.

Grecia es el país más afectado por la masiva llegada de inmigrantes y refugiados en 2015. Tan solo desde Turquía y atravesando el mar Egeo en barcas de dudosa resistencia, unas 759.000 personas han alcanzado las islas helenas, 17 veces más que en 2014, según Atenas. Para gestionar el flujo de migrantes hacia la Unión Europea (UE), los Veintiocho anunciaron a finales de agosto el primer proyecto estrella: los hotspots —o "puntos calientes"—, centros de registro y toma de huellas dactilares. Pero la realidad es otra: sólo un centro de los cinco previstos en las islas griegas está operativo, el de Lesbos.

El Gobierno griego ha difundido unas breves imágenes aéreas en las que se aprecia el estado de estos centros. El contraste es brutal: ni refugiados, ni operarios, ni médicos, ni policías en Kos, Chíos y Leros (de Samos, otra de las islas receptoras, no hay imágenes) y una buena cantidad de migrantes por las calles de Lesbos, incluso tiendas de campaña entre los olivos y cipreses del campo mediterráneo cercano al famoso hotspot. Bruselas no ofrece explicación alguna sobre el aparente retraso en la instalación de estos centros, pero lo que sí es conocido es que tanto el de Catania (Sicilia, Italia) como el del Pireo (Atenas) se levantaron en cuestión de un par de meses. "Las autoridades se han comprometido a abrirlos antes de enero", señalan fuentes comunitarias.

Fuentes de Frontex (la agencia de control de fronteras exteriores de la UE) confirman que la gestión del flujo migratorio en las islas es un "desastre" y que, en algunos casos como en Leros, no hay coordinación con la policía local para poder desplegar los contenedores con el material necesario para el registro. No llega la autorización. La agencia comunitaria, además, alerta de forma interna de los "desafíos" logísticos que están encontrando sus oficiales —un total de 305 de Frontex y seis de la Comisión, según Bruselas— en las islas. En Leros hay descordinación y las autoridades de la agencia comunitaria están realizando registros e informando de la situación a inmigrantes y refugiados en las "tabernas locales", según las autoridades de fronteras marítimas en Grecia.

En cifras

B. D. C, Bruselas

  • 758.596 llegadas a Grecia a través del mar de enero al 9 de diciembre, según el Gobierno heleno.
  • 3.283 llegadas por tierra de enero a septiembre.
  • El 70% de las personas que llegan son sirias, el 19% son afganas y el 5% de Irak. El resto corresponde con otras nacionalidades no europeas.
  • 94.024 personas han sido rescatadas en la frontera marítima con Turquía, según Atenas.
  • 204 personas han muerto en aguas griegas.
  • Unas 20.000 personas esperan recibir ayuda económica el próximo año para hacer frente a esta crisis.
  • El Gobierno prevé abrir 20.000 nuevas plazas en centros de inmigrantes y refugiados.
  • Tan solo 82 personas han sido reubicadas desde Grecia de un total de 66.400. 24 fueron a Finlandia, 10 a Alemania, cuatro a Lituania, 30 a Luxemburgo y 14 a Portugal, según los últimos datos de la Comisión Europea.

Lesbos es el único centro que está abierto y tiene una capacidad de registro de 4.000 personas diarias, según el Gobierno heleno. En esta isla de casi 8.000 habitantes, está previsto se construya "pronto" y con la colaboración de la ONG local Metadrasi, un centro exclusivamente para menores no acompañados, según Atenas. Los hotspots de Kos y Leros —que en las imágenes se aprecian bajo construcción— abrirán a final de 2015 y tendrán una capacidad de registro de 1.000 personas al día, pero lo cierto es que las decenas de barracas prefabricadas están cerradas a cal y canto. 

Los datos de registro diarios contrastan con los insistentes toques de atención de Frontex que lleva meses apuntando a que no tienen la capacidad técnica para registrar a todo el que llega en un día. Con tan solo uno o dos aparatos de escáner y registro y una conexión a Internet y, en algunos casos, electricidad limitada, la agencia ha alertado que el tiempo de registro por persona es de unos 20 minutos. Demasiado para los miles que entran cada día teniendo en cuenta que el personal no puede trabajar las 24 horas del día. Por último, los centros de Chíos y Samos, con una capacidad de registro de 1.000 migrantes diarios, estará operativo "a finales de enero de 2016", según Atenas.

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El 'hotspot' de Lesbos es el único operativo. AFP

Hace días, una alta fuente del Gobierno comunitario se lamentaba al explicar que esta crisis "ha llegado en el peor momento y bajo las peores condiciones posibles". La agencia de fronteras exteriores no sólo se enfrenta a una escasez de medios, sino a unas condiciones de vida difíciles pues prevé "un desafío" el poder encontrar alojamiento para sus propios trabajadores e, incluso, coches de alquiler. "Al tratarse de islas, los servicios y las infraestructuras son limitadas", remarcan fuentes de fronteras.

Preocupación en el aire de Chíos

Desde hace aproximadamente un mes, en Chíos hay otra preocupación: el alto nivel de asbesto (similar al amianto) en el aire del centro de registro de Tabakika. Se trata de un componente que se encuentra en el material de construcción y objetos sintéticos y textiles y que es nocivo para la salud.

Ante la "peligrosidad, incluso a veces letal" de este componente químico, las autoridades ordenaron un análisis exhaustivo del aire en el centro de refugiados, aún vacío. "Aún no hay refugiados pero llegarán", prevén fuentes europeas. Todavía no hay resultados, pero de forma preventiva la agencia ha ordenado a sus oficiales —entre los que hay ciudadanos españoles— que no entren en el recinto. La Policía Nacional española dio órdenes a su personal desplegado en Chíos de "abstenerse de trabajar en el interior del centro (...) debido a las condiciones inadecuadas y mínimos de salud". Lo mismo ha hecho Alemania, Austria y Reino Unido. Además, el Cuerpo de Seguridad advirtió de que sus nacionales sólo trabajarían allí con la "condición" de reservarse el derecho de cancelar los despliegues españoles en esa isla.

Frontex es consciente de las "relativas condiciones sanitarias" en los centros de detención griegos y por eso ya han distribuido a sus oficiales guantes y mascarillas quirúrgicas y trajes de protección especial que cubren todo el cuerpo.