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Amnistía denuncia crímenes de guerra de Rusia en Siria

La ONG asegura que bombas de Moscú mataron al menos a 200 civiles en zonas pobladas

Niños entre las ruinas en Siria
Niños entre las ruinas en Deraa. REUTERS

Amnistía Internacional (AI) afirmó este miércoles que los recientes bombardeos de Rusia en Siria han matado a cientos de civiles y han provocado "una destrucción masiva" en zonas residenciales, al alcanzar viviendas, una mezquita, un mercado en plena actividad e instalaciones médicas, en "ataques sistemáticos en los que se aprecian indicios de violaciones del derecho internacional humanitario" y que "podrían constituir crímenes de guerra".

En un informe de 28 páginas, Amnistía se centra en seis ataques en Homs, Idleb y Alepo entre septiembre y noviembre, en los que murieron al menos 200 civiles y una decena de combatientes, y califica de "vergonzosa" la actitud de las autoridades rusas al no reconocer estos homicidios.

El documento incluye indicios que sugieren que las autoridades rusas mintieron para ocultar los daños civiles que causaron los ataques aéreos contra una mezquita y un hospital de campaña, y sobre el supuesto uso de municiones de racimo y bombas no guiadas, prohibidas internacionalmente, sobre zonas residenciales densamente pobladas.

"Algunos bombardeos aéreos de Rusia parecen haber ido dirigidos directamente contra la población civil o bienes de carácter civil, al haber atacado zonas residenciales sin ningún objetivo militar evidente, e incluso instalaciones médicas, hiriendo y matando a civiles. Tales ataques pueden constituir crímenes de guerra", aseguró Philip Luther, director del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de Africa, quien consideró "fundamental que estas presuntas violaciones se investiguen de forma independiente e imparcial".

Según AI, las autoridades rusas subrayaron que sus fuerzas armadas sólo atacan objetivos "terroristas" y han negado que hayan sido responsables de las muertes de civiles o, "simplemente, se han mantenido en silencio".

Amnistía Internacional entrevistó a testigos presenciales y supervivientes de los ataques, y examinó pruebas de vídeo e imágenes de los momentos posteriores a los ataques con ayuda de análisis de expertos en armas. Las acciones eran presuntos ataques aéreos de Rusia y se compararon los detalles de cada uno de ellos con las declaraciones del ministerio de Defensa ruso en las que se anunciaban ofensivas contra objetivos "terroristas" o con las declaraciones de testigos.

Según las investigaciones de AI, "no había objetivos militares ni combatientes en las inmediaciones de las zonas atacadas", lo que sugiere que estos pueden haber violado el derecho internacional humanitario.

Ataques a mercados

Uno de los ataques más letales documentados en el informe fue el lanzamiento de tres misiles contra un mercado en plena actividad en el centro de Ariha, en la gobernación de Idleb, en el que murieron 49 civiles. Según los testigos, en unos segundos el bullicioso mercado dominical se convirtió en el escenario de una matanza.

El 15 de octubre, murieron al menos 46 civiles, entre ellos 32 niños y 11 mujeres que se habían refugiado en el sótano de un edificio de viviendas en Al Ghantu, en la gobernación de Homs, en otro presunto ataque ruso. En las imágenes de vídeo del lugar no hay indicios de presencia militar.

Los expertos en armas que analizaron las imágenes del ataque afirmaron que el tipo de destrucción indicaba el posible uso de bombas de aire-combustible (conocidas también como "bombas de vacío"), particularmente propensas a causar muertes indiscriminadas cuando se utilizan cerca de civiles.

Amnistía Internacional señala que los supuestos ataques aéreos rusos también han alcanzado hospitales, que gozan de protección especial en virtud del derecho internacional humanitario, así como la mezquita de Omar Bin al Khattab, en el centro de Jisr al Shughour (gobernación de Idleb). Tras publicarse informes y fotografías del templo destruido, las autoridades rusas respondieron que se trataba de un "montaje" y presentaron una imagen de satélite de otra mezquita para demostrar que el centro seguía intacto.

"Al presentar imágenes de satélite de una mezquita intacta afirmando que es la que ha sido destruida, las autoridades rusas parecen estar recurriendo a tejemanejes para intentar evitar reproches e impedir el escrutinio de sus acciones en Siria. Tal conducta no inspira confianza respecto a que estén dispuestas a investigar de buena fe presuntas violaciones. El ministerio de Defensa ruso debe ser más transparente y dar a conocer los objetivos de sus ataques a fin de facilitar que se evalúe si está cumpliendo con sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario", explicó Luther.

Amnistía Internacional también ha recopilado indicios, incluidas fotografías e imágenes de vídeo, de que los rusos han utilizado bombas no guiadas en zonas civiles densamente pobladas, así como las letales municiones de racimo, prohibidas internacionalmente.

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