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La última palabra sobre el proceso de paz será de los colombianos

La Corte Constitucional revisará el plebiscito con el que se espera que los ciudadanos digan sí o no a lo acordado con la guerrilla

4,4 millones de votos por el sí serían suficientes

Juan Manuel Santos y Timochenko, líder de las FARC, se dan la mano en La Habana ante el líder cubano Raúl Castro, el pasado septiembre.

Sí o no. Los colombianos tendrán esas dos opciones para pronunciarse sobre el acuerdo de paz, una vez sea firmado por las partes (Gobierno y las FARC) y tras la revisión de la Corte Constitucional del plebiscito que busca legitimar el proceso. El presidente Juan Manuel Santos confía en el respaldo de los ciudadanos, pero como reconoció en una entrevista con la BBC, no duda que “estaría en serias dificultades” si la mayoría dice 'no' en las urnas.

Según el artículo 7 de la Ley 134 de 1994, el plebiscito es la voz del pueblo para apoyar o rechazar una decisión del Ejecutivo. En este caso, los colombianos responderán sí o no a una sola pregunta, cuyo texto se conocerá después de la firma de los acuerdos. El mecanismo, que fue aprobado sin mayores trabas por el Congreso, deberá ser revisado por la Corte Constitucional, que se enfrenta por primera vez al estudio de un plebiscito. Aunque este tribunal tiene un plazo de al menos cuatro meses para referirse al tema, el gobierno confía en que se resuelva antes. “Esperamos que en el primer semestre de 2016 los colombianos, luego de esta revisión, puedan ir a las urnas conociendo íntegramente los acuerdos”, dijo recientemente el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo.

El plebiscito para la paz sería aprobado en las urnas si se obtiene más del 13% del censo electoral; es decir solo se necesitan cerca de 4,5 millones de votos. Además, según lo avalado por el Congreso, la financiación de las campañas por el sí y por el no, no contarían con recursos del Estado. Santos ha sido reiterativo en afirmar cuál será el panorama de prosperar el no: “Si gana el no, será acatado y seguiremos en guerra durante 20 o 30 años”.

Uno de los puntos más polémicos es que el mecanismo tenga carácter vinculante, es decir, que se le daría validez jurídica a la decisión que tomen los colombianos con su voto. Luis Fernando Velasco, presidente del Senado, fue una de las voces que se opuso a este aspecto. Asegura que al ser vinculante se le está dando al plebiscito la facultad de modificar la Constitución. Explica, por ejemplo, que la eventual habilitación de los jefes de las FARC para que hagan política podría convertirse en una obligación legal cuando en realidad debería depender de una reforma constitucional.

El gobierno además se enfrenta a la oposición liderada por el expresidente Álvaro Uribe, que dentro de su partido político (Centro Democrático), discute si el rechazo a este mecanismo lo expresarán con un llamado a votar por el no o a través de la abstención. Para la oposición, el plebiscito puede convertirse en una trampa. “Es un engaño en un país de 48 millones de habitantes, tener un umbral de 4,4 millones de votos”, ha dicho Uribe. “A los colombianos los van a coaccionar y les van a decir: ‘si ustedes no votan sí en esta única pregunta, entonces lo que pasa es que quieren la guerra”, dijo en entrevista al programa radial La hora de la verdad.

Las FARC, en desacuerdo

La propuesta de una Asamblea Nacional Constituyente que hace Uribe coincide con lo planteado por las FARC, que creen que esta es la mejor vía para fortalecer los acuerdos que se logren en La Habana. Según la guerrilla, el plebiscito que pretender realizar el Gobierno “carece de validez soberana”. Sin embargo, por ahora lo único concreto es que de tener el visto bueno de la Corte Constitucional, serán los colombianos los que tengan la última palabra frente a los acuerdos a los que se llegue.

Desde ya, el Gobierno y la oposición empiezan a mover sus campañas. Aunque faltan al menos tres meses para que se cumpla el plazo para la firma de los acuerdos y aún no se conoce el pronunciamiento de la Corte Constitucional, los colombianos ya son testigos de argumentos a favor y en contra del acuerdo. Al final, serán ellos con sus votos los que decidan.