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Muere un alto cargo norcoreano responsable de los lazos con el Sur

Kim Yang-gon, fallecido en un accidente de tráfico, era asesor cercano de Kim Jong-un

Kim Yang-gon, un importante alto cargo del régimen norcoreano responsable de los lazos con Corea del Sur, murió este martes en un accidente de tráfico. Kim era uno de los hombres de confianza del dictador norcoreano, Kim Jong-un, y había encabezado numerosas rondas de negociaciones entre su Gobierno y el de Corea del Sur para tratar de rebajar la tensión entre vecinos.

"El camarada Kim Yang-gon, secretario del Partido de los Trabajadores y miembro del Comité Central del Politburó del partido murió en un accidente de tráfico a las 6.15 horas de este martes, a los 73 años", informó en una nota la agencia oficial norcoreana KCNA, sin dar más detalles sobre el suceso. Los medios estatales le describen como "un guerrero leal, un camarada cercano al líder y un sólido socio de la revolución".

Kim será objeto este jueves de un funeral de Estado presidido por Kim Jong-un y en el que participarán unas ochenta personas más. Corea del Sur expresó sus condolencias en un mensaje de parte del Ministerio de Unificación que se envió a de la aldea abandonada de Panmunjon, situada dentro de la Zona Desmilitarizada entre ambos países y donde precisamente Kim se había reunido en varias ocasiones con sus homólogos surcoreanos.

Uno de los encuentros recientes más decisivos fue durante el pasado agosto, cuando la tensión entre ambos países escaló hasta niveles no vistos en los últimos años. A principios de ese mes una mina enterrada en territorio fronterizo estalló e hirió de gravedad a dos soldados del Sur. Seúl acusó a Pyongyang de haberla colocado y encendió como respuesta los altavoces en la frontera que transmiten propaganda contra el régimen de Corea del Norte. Tras un intercambio de fuego de artillería y la afirmación de Kim Jong-un que su país estaba en un estado de "semiguerra", una reunión maratoniana con la presencia del fallecido Kim Yang-gon, el ministro de Unificación surcoreano y los titulares de Defensa de ambas naciones terminó con un acuerdo por el que Pyongyang lamentó el episodio de la mina y Seúl detuvo el envío de propaganda.

Si bien el pacto logró reducir la tensión en lo militar, las reuniones posteriores no han supuesto un avance significativo en las relaciones bilaterales. La última fue hace apenas dos semanas y contó con la presencia de Kim. "Su muerte inesperada podría conducir a la suspensión prolongada de las conversaciones entre las dos Coreas. Teniendo en cuenta que el diálogo de alto nivel quedó estancado este diciembre, hay la posibilidad de que las relaciones entre Seúl y Pyongyang sean más tensas", explicó a la agencia surcoreana Yonhap Cheong Seong-chang, investigador del Instituto Sejong.

Las dos Coreas se enfrentaron en una guerra entre 1950 y 1953 que técnicamente continúa porque terminó con un armisticio y no con un tratado de paz. La península quedó dividida en dos estados soberanos tras un acuerdo entre la Unión Soviética y Estados Unidos. La frontera se fijó en el paralelo 38, dejando a cientos de familias separadas entre un lado y el otro.

La lista de asistentes al funeral de Kim incluye por sorpresa a Choe Ryong-hae, pieza clave del régimen y del que no se conocían noticias desde hace prácticamente dos meses. Su ausencia en los medios de comunicación estatales desataron los rumores de una posible purga, pero los servicios de espionaje surcoreanos señalaron que había sido enviado "a una granja rural" como castigo por haber no haber gestionado correctamente el proyecto de construcción de una planta hidroeléctrica.

La arbitrariedad de Kim Jong-un en la elección de sus altos cargos y lo impredecible de sus actos hace disparar los rumores de purgas entre las elites del país cada vez que sus nombres dejan de aparecer en los medios. Sin embargo, el regreso de Choe descarta la posibilidad de que haya caído en desgracia y refuerza la tesis de que estuvo unas semanas sometido a un "programa de reeducación".

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