Los sicarios fugados de Argentina balean a dos policías en un retén

Un carcelero y un amigo de los delincuentes quedaron detenidos por presunta colaboración

Víctor Schillaci, Martín Lanatta y su hermano Cristian, los tres sicarios fugados de la cárcel en Argentina. AFP

Los tres sicarios vinculados al narcotráfico que huyeron el pasado domingo con un arma de juguete por la puerta principal de un penal de máxima seguridad de Argentina balearon la madrugada de este jueves a dos policías. Los tres condenados por un triple homicidio de 2008 llevaban cuatro días en fuga cuando a las 4 de la mañana se encontraron en la carretera con un retén policial en Ranchos, a 120 kilómetros al sur de Buenos Aires. Ellos iban a un ‘pick-up’ Ford Ranger. Dos bajaron y dispararon a quemarropa a dos de los tres uniformados que allí controlaban el tránsito. Uno de los heridos está grave.

Uno de los delincuentes, Martín Lanatta, había acusado el pasado agosto al entonces jefe de Gabinete de Ministros del Gobierno de la peronista Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), Aníbal Fernández, de ser el autor intelectual de aquel triple asesinato y de estar involucrado en el tráfico de drogas. Después de aquella acusación, Aníbal Fernández perdió las elecciones a gobernador de la provincia de Buenos Aires ante la liberal María Eugenia Vidal, que hace tres semanas asumió el poder en este distrito que había sido gobernado durante 28 años por el peronismo. Después de la fuga de la prisión dependiente del Gobierno bonaerense, Vidal echó a su máximo responsable y a toda la cúpula del sistema carcelario provincial.

“Estamos cerca (de atraparlos)”, dijo este jueves el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, después del tiroteo. “Están dispuestos a todo. A esta gente no le importa morir”, dijo Ritondo, que ha movilizado a 700 policías por tierra y aire para buscarlos. Precisamente, el kirchnerista Aníbal Fernández, que acusa a Vidal y sus rivales internos peronistas de la acusación del sicario Lanatta contra él, reclamó a la gobernadora que los encuentre vivos. El hermano de otro de los fugados, Franco Schillaci, teme que los maten y ha dicho que policías bonaerenses que respondían al exjefe de Gabinete kirchnerista los presionaban para que dejaran de acusarlo.

De momento, un guardia de la cárcel de General Alvear (219 kilómetros al sudoeste de Buenos Aires) fue detenido este jueves por su presunta ayuda en el escape del domingo. Además, un amigo de los fugados quedó demorado el miércoles porque los recibió en la madrugada del domingo en su mansión del Gran Buenos Aires (periferia de la capital argentina), les dio dinero y ahora está investigado por presunta cooperación en la huida.

Lanatta, su hermano Cristian y Schillaci se marcharon de la prisión a las 2.30 del domingo. Dos guardias fueron reducidos con el arma de juguete de los presos, mientras que otro, el ahora detenido, no reaccionó pese al griterío allí montado. Los delincuentes se subieron al viejo Fiat 128 de uno de los carceleros secuestrados por ellos, debieron empujarlo para hacerlo arrancar y se marcharon por la puerta, sin inconvenientes, disfrazados de agentes penitenciarios. En el pueblo de General Alvear los esperaba una ‘pick-up’, distinta a la que estaban usando este jueves cuando balearon a dos policías. Así Argentina despide el año detrás de esta escabrosa saga político-policial que pone otra vez de manifiesto que el avance del narcotráfico también en este país latinoamericano.

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