Almagro pide a Maduro no distorsionar los resultados electorales

El secretario general de la OEA se pronuncia tras la última maniobra del chavismo por impugnar la elección de ocho diputados opositores

El secretario general de la OEA, Luis Almagro. EFE

La Organización de Estados Americanos (OEA) acaba el año -o comienza 2016- dispuesta a dejar claro que no va a callar más frente a los sucesos que lleva meses observando, con preocupación, en Venezuela. Su secretario general, el uruguayo Luis Almagro, aprovechó la grabación de un “mensaje de Año Nuevo” a la región para advertirle al Gobierno de Nicolás Maduro en contra de los intentos de “distorsionar” los resultados electorales del 6 de diciembre, esos mismos comicios a los que Caracas le cerró la posibilidad de observación al organismo hemisférico.

“Felicitamos todos los procesos electorales realizados en 2015 (…) especialmente a Venezuela, y pedimos que nadie distorsione la voz del pueblo y su expresión más genuina -que son los resultados electorales- con estratagemas de dudosa juridicidad, ni reclamando decisiones viciadas de parcialidad a organismos reconstituidos para la ocasión”, subraya Almagro en un mensaje grabado en la sede de la OEA en Washington.

Almagro evita citar casos concretos, pero la referencia es clara: este “mensaje de Año Nuevo” se conoce justo cuando se cumple una semana desde que el ejecutivo de Maduro se apresurara a nombrar a 13 jueces fieles al chavismo para el Tribunal Supremo, antes de que la oposición tome posesión en el Parlamento en el que a partir del 5 de enero será mayoría.

El mensaje de Almagro se conoce además tras la última maniobra del chavismo, cuyo Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) presentó este lunes ante el mismo Tribunal Supremo que acaba de completar con jueces afectos seis recursos para impugnar en igual número de circuitos los resultados de las elecciones parlamentarias. Allí ganaron 8 diputados opositores.

“Que no se apele a la prepotencia tampoco, sino que haya diálogo y paz, y que el derecho a denunciar irregularidades no se sostenga en la parcialidad de órganos con nuevos integrantes de reconocida filiación político-partidaria”, insiste el secretario general de la OEA.

El jefe de la OEA defiende su derecho a denunciar las irregularidades que pongan en peligro la democracia en la región

El que fuera canciller durante el Gobierno de izquierdas de José Mujica -cargo bajo el cual participó en los intentos de mediación de Unasur entre la oposición y el Gobierno de Maduro tras las protestas sociales de 2014- asumió la secretaría general de la OEA a finales de mayo dispuesto a tenderle una mano a Caracas. Pero el reiterado rechazo de Maduro a cualquier papel de la OEA en la política interna del país, que Caracas califica de injerencia, llevó a un progresivo endurecimiento de los discursos de uno y otro lado.

El enfrentamiento dialéctico culminó con la durísima carta que Almagro le envió en noviembre a Tibisay Lucena, la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela que volvió a rechazar una observación electoral del organismo. En su misiva, de 18 páginas, el uruguayo advertía de que en el país sudamericano no se daban las condiciones necesarias de “transparencia y justicia electoral” de cara al 6 de diciembre.

Al chavismo no le gustó tampoco nada que Almagro recibiera a lo largo de este 2015 a Lilian Tintori, Patricia de Ceballos y Mitzy Capriles, esposas de los opositores presos Leopoldo López, Daniel Ceballos y Antonio Ledezma, respectivamente, ni que escuchara también lo que le vino a contar en Washington el líder opositor Henrique Capriles.

“Nadie puede hablar por el pueblo, porque los pueblos hablan por sí mismos”, subraya ahora de nuevo Almagro. Y pide también “que no se apele a la prepotencia tampoco, sino que haya diálogo y paz, y que el derecho a denunciar irregularidades no se sostenga en la parcialidad de órganos con nuevos integrantes de reconocida filiación político-partidaria”, insiste.

El jefe de la OEA, al que Caracas ha acusado en varias ocasiones de actuar en nombre de Washington, defiende además su derecho a denunciar lo que considere como irregularidades que pongan en peligro la democracia en la región. “No podemos mantenernos neutrales ante la controversia, porque la democracia nos da la libertad y la responsabilidad de hablar con coraje para representar valores y principios irrenunciables”, recuerda en su último mensaje del año, que seguramente dará de qué hablar en el 2016 que ahora entra.