Un atentado con camión bomba deja al menos 50 muertos en Libia

El ataque se produjo ante una academia policial cuando 400 cadetes asistían a una clase

La explosión de un camión bomba ante un centro de entrenamiento policial repleto de reclutas ha dejado este jueves medio centenar de muertos en el peor atentado registrado en el país desde la caída del régimen de Muamar el Gadafi, en 2011. Ningún grupo se ha atribuido la autoría, pero los atentados suicidas y los coches bomba se han multiplicado a medida que los islamistas acrecentaban su presencia gracias al caos y la anarquía reinantes.

El atentado se produjo en la localidad de Zliten, cercana a Misrata, a las puertas del centro policial y cuando cientos de estudiantes asistían a primera hora de la mañana a una clase. Fuentes oficiales del Ministerio de Sanidad elevaron finalmente la cifra de muertos al menos a 50, y a 118 la de heridos, aunque fuentes médicas habían informado previamente de la existencia de 65 víctimas mortales. Otras seis personas murieron también este jueves en un ataque similar en la terminal petrolera del puerto de Ras Lanuf.

El alcalde de Zliten, Miftah Hamadi, afirmó que la detonación se produjo cuando 400 estudiantes se congregaban en las instalaciones. “Fue horrible, la explosión fue tan fuerte que se oyó a varias millas de distancia”, contó.

Desde la revolución, respaldada por la OTAN, que desalojó del poder al coronel Muamar el Gadafi en 2011, Libia se ha precipitado en un abismo de anarquía y caos, con dos gobiernos rivales en sendas entidades territoriales, Trípoli y Tobruk, y una amplia gama de facciones armadas que luchan por hacerse con el control del país y sus pozos petrolíferos.

El ISIS ha incrementado su presencia en el país, donde se ha apoderado de Sirte y en la última semana ha lanzado un asalto contra el puerto petrolero de Es Sider. Esta semana, los milicianos locales asociados al ISIS atacaron asimismo dos grandes terminales de exportación de crudo.

Las potencias occidentales intentan desde hace semanas poner de acuerdo a las distintas facciones libias para que respalden un gobierno de unidad nacional patrocinado por la ONU, pero este acuerdo afronta grandes resistencias por parte de distintos actores sobre el terreno.