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Miami pide ayuda a Obama ante la llegada de cubanos

La nueva oleada ha suscitado inquietud entre las autoridades locales de Florida, donde miles irán a parar

Las autoridades del Estado de Florida piden ayuda al presidente estadounidense, Barack Obama, para recibir a los 9.000 ciudadanos cubanos que llevan dos meses varados en Centroamérica y que comenzarán su viaje definitivo a EE UU a partir de la próxima semana, cuando se desbloqueará su situación, sobre todo en Costa Rica —Nicaragua impedía el paso a través de su frontera—. Los alcaldes de Miami-Dade piden al Gobierno fondos para atender la llegada de esos miles de personas.

Estados Unidos se prepara para otra llegada masiva de cubanos. Todavía no se sabe de forma precisa cuándo ni cómo, pero es seguro que los 9.000 ciudadanos de la isla que llevan casi dos meses varados en Centroamérica, sobre todo en Costa Rica, cumplirán su objetivo de alcanzar territorio estadounidense. La nueva oleada ha suscitado inquietud entre las autoridades locales de Florida, Estado al que presumiblemente se dirigirá la mayoría una vez que se desbloquee su situación. Los alcaldes de varias ciudades del Estado sureño están pidiendo al Gobierno de Barack Obama un plan específico para acoger a los miles de inmigrantes.

Desde que Obama y el presidente cubano, Raúl Castro, normalizaron las relaciones diplomáticas el 17 de diciembre de 2014, poniendo fin así a más de medio siglo de hostilidades, ha habido un goteo constante, casi diario, de cubanos hacia suelo estadounidense. El año pasado llegaron unos 40.000, la mayor oleada en la última década. Detrás de este fenómeno se encuentra el temor a que cambie la Ley de Ajuste Cubano, una norma migratoria excepcional que permite a los ciudadanos de la isla obtener la residencia al año de pisar EE UU.

Una ruta más larga

La Administración de Obama ha reiterado en numerosas ocasiones que no tiene previsto modificar esta ley, una afirmación que no ha sido suficiente para frenar a los miles de cubanos que en los últimos meses han emprendido un larguísimo viaje para llegar a su meta. Aunque algunos siguen intentando arribar en balsas a las costas de Florida, la mayoría ha optado por una ruta mucho más larga, pero también más segura: tras llegar a Centroamérica, atraviesan México y, desde ahí, se dirigen a Estados Unidos. 

El mayor contingente se encuentra en Costa Rica, donde 8.000 cubanos están retenidos desde noviembre después de que Nicaragua les negara el acceso a su territorio. Casi otro millar se encuentra en Panamá a la espera de dar el salto a EE UU. La concentración de cubanos abrió una crisis entre los países centroamericanos, que a finales de diciembre llegaron a un acuerdo para poner en marcha un plan piloto destinado a resolver el conflicto. Los refugiados cubanos podrán salir de Costa Rica en avión hasta El Salvador, a partir de la próxima semana, donde seguirán su camino hasta Guatemala, luego México y, finalmente, Estados Unidos. La previsión es que el primer vuelo salga el próximo martes con un grupo de 180 personas.

Si el movimiento migratorio ha causado un conflicto entre los países centroamericanos, en Estados Unidos el problema está entre las autoridades locales y el Gobierno federal. Varios alcaldes del condado de Miami-Dade están reclamando a la Administración de Obama que arrime el hombro ante un fenómeno de difícil gestión. “El 99% de los cubanos que están ahora en Costa Rica quieren venir a Miami y no tenemos infraestructuras para atenderlos a todos. El Gobierno federal es el causante de esto y tiene que dar soluciones a una crisis que han generado ellos”, afirma Tomás Regalado, alcalde de Miami.

Regalado, republicano y de origen cubano, lleva meses advirtiendo de que la normalización de las relaciones diplomáticas y el temor a que desaparezca la Ley de Ajuste estaban propiciando un nuevo Mariel, en alusión al éxodo de 125.000 cubanos que huyeron de la isla entre abril y octubre de 1980. Aquella crisis supuso una bomba demográfica y social para Miami, ya que Fidel Castro aprovechó la crisis para vaciar las cárceles de presos comunes que tuvieron como destino la ciudad de Florida. En los siguientes años, la delincuencia se disparó en Miami, que todavía “no ha restañado” las heridas de esta crisis migratoria, añade el alcalde de la ciudad.

Los alcaldes del condado de Miami-Dade reclaman, principalmente, fondos para poder atender las necesidades básicas de los miles de cubanos que están por llegar, que cuentan también con una red de apoyo a través de diferentes entidades vinculadas a la Iglesia. “Los recursos que tenemos del Gobierno federal para desamparados los hemos consumido”, afirma Regalado, que se queja de que aún no haya tenido respuesta de la Administración de Obama a sus demandas. “Yo les dije que esto podía ocurrir. La mayoría está viniendo a la desesperada, pero nadie nos ha dicho absolutamente nada”, afirma el alcalde de Miami. Fuentes del Departamento de Estado de EE UU subrayaron que se trata de un asunto “delicado” y reiteraron que no existe ninguna previsión de cambiar la ley migratoria que beneficia a los cubanos.

El martes, 180 viajan a El Salvador

El Gobierno salvadoreño reafirmó ayer su compromiso de ejecutar el plan piloto de movilización del primer grupo de 180 emigrantes cubanos, que llegarán a El Salvador el próximo martes, para continuar su ruta hacia Estados Unidos. El Ministerio de Relaciones Exteriores informó de que ya prepara los protocolos para que se garantice el tránsito de los migrantes y puedan continuar “de forma ordenada y segura”, vía terrestre, hacia Guatemala.

El Gobierno de El Salvador espera que, en los próximos días, el Ejecutivo de Costa Rica facilite los nombres de cada una de las personas que conforman dicho grupo, sus respectivos números de pasaportes e informes médicos, requeridos para poder ingresar al territorio salvadoreño, según las normas migratorias nacionales.

Los cubanos iniciaron su periplo legalmente vía aérea desde la isla hacia Ecuador, país que hasta el 1 de diciembre pasado no les exigía visado. Desde Ecuador pasaron a los vecinos Panamá y Costa Rica, donde su viaje quedó interrumpido.

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