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Un misil de EE UU enviado a España para unas maniobras terminó en Cuba

Washington reclama a La Habana desde hace más de un año que le devuelva el cohete

Un misil estadounidense sin carga explosiva que fue enviado inicialmente a España en 2014 y utilizado en unos ejercicios militares de la OTAN terminó involuntariamente en Cuba, en lugar de regresar a su país de origen, ha informado este viernes el diario The Wall Street Journal.

El periódico, que cita fuentes no identificadas conocedoras del caso, añadió que se trata de un misil aire-tierra Hellfire, fabricado por la firma Lockheed Martin, inerte pero dotado de tecnología muy avanzada.

Según estas fuentes, las autoridades están investigando si se trata de un error en el envío de la carga que contenía el misil, que antes de llegar a Cuba fue transportada por Alemania y Francia, o si forma parte de una acción criminal o de espionaje.

Los misiles Hellfire son disparados desde aviones de combate o helicópteros. Fueron diseñados como armas antitanque, pero se han modernizado y han sido utilizados desde drones para atacar objetivos de grupos terroristas en Yemen o Pakistán, agrega el diario.

En este caso, el misil salió del aeropuerto de Orlando (Florida) con destino a la base naval de Rota (Cádiz, España), y fue utilizado en unos ejercicios de la OTAN, según las fuentes consultadas por el periódico. Pero por razones que se investigan, la carga que lo contenía pasó por distintas compañías de transporte y supuestamente tenía que haber sido enviado a Madrid y, de allí, vía aérea a Fráncfort, desde donde debía haber partido hasta Florida en otro avión.

Sin embargo, en la revisión del primer vuelo se echó en falta el misil, según el Journal. La pieza había sido transportada en camión a Fráncfort y, desde allí, al aeropuerto Charles de Gaulle de París, también en camión. Allí fue colocado con otras cajas en un vuelo de Air France que, después se averiguó, tuvo como destino La Habana, donde nada más llegar la carga fue confiscada por las autoridades cubanas.

Lockheed Martin confirmó en junio de 2014 que el misil perdido seguramente estaba en Cuba, y lo notificó al Departamento de Estado, según las fuentes citadas por el diario.

Las autoridades estadounidenses, que llevan más de un año pidiendo a La Habana que devuelva esa pieza, temen que la tecnología de la que está dotado el misil pueda haber sido compartida con naciones como China, Corea del Norte o Rusia, agrega el diario.

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