La Unión Europea afianza la línea dura en la política migratoria

Dos líderes del Este piden una cumbre extraordinaria tras los sucesos en Alemania

Europa multiplica las medidas defensivas frente a la crisis de refugiados. La revelación de que hubo demandantes de asilo entre los agresores a mujeres alemanas en la noche del 31 de diciembre ensombrece aun más un proceso que llevaba meses girando desde las primeras estrategias de acogida hacia las medidas más disuasorias. Con los nuevos acontecimientos sobre la mesa, el primer ministro eslovaco, Robert Fico, alzó ayer la voz para pedir una cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno que acelere el refuerzo de las fronteras exteriores de la UE, informa Reuters. Su homólogo checo, el también socialdemócrata Bohuslav Sobotka, secundó inmediatamente la iniciativa en su cuenta de Twitter.

La idea de poner coto a los movimientos fronterizos fue también esbozada por el líder húngaro, Viktor Orbán. Tras poner como ejemplo la valla que su país ha erigido frente a Serbia para frenar el acceso a miles de migrantes, el controvertido Orbán pidió ayer que se levante un muro similar entre Grecia y sus vecinos del norte (previsiblemente Bulgaria y Macedonia).

Aunque estos gobernantes del Este representan la cara más extrema contra la migración, el endurecimiento de las medidas para alejar a los refugiados se extiende más allá de esos territorios. Solo a principios de esta semana, Dinamarca añadía más tensión a la zona Schengen al reintroducir controles temporales en sus fronteras interiores, en respuesta a los mayores chequeos anunciados también por Suecia. Italia también ha reforzado la vigilancia en la frontera con Eslovenia, aunque sin llegar a suspender la libre circulación.

La situación se agrava también en el ámbito de la acogida. El presidente de los liberales en la Eurocámara, Guy Verhofstadt, envió ayer una carta al ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, para protestar por las “condiciones desastrosas” de los refugiados que malviven en un campo en Dunkerque (norte de Francia) y que previsiblemente serán trasladados en los próximos días a un centro cerrado.

El número dos de la Comisión Europea, el vicepresidente Frans Timmermans, viajará el lunes a Turquía para intentar que las autoridades de ese país frenen los flujos.