París rinde homenaje a las víctimas de los atentados de 2015

La ceremonia ha estado presidida por el presidente Hollande y la alcaldesa Hidalgo

París ha rendido este domingo por la mañana un último homenaje oficial a las 147 víctimas de los atentados yihadistas de enero y de noviembre, cerrando una semana de conmemoraciones un año después de la matanza de Charlie Hebdo y del ataque contra un supermercado judío. La cita era en la ya simbólica Plaza de la República, la misma en la que una multitud de anónimos se concentró tras ambas cadenas de atentados de forma espontánea para mostrar que la ciudad seguía en pie. A la ceremonia, presidida por el presidente François Hollande y la alcaldesa Anne Hidalgo, asistieron también familiares de las víctimas y supervivientes.

Tras la inauguración de una placa a los pies del “árbol del recuerdo”, un olmo de 10 años plantado en un lado de la plaza, el cantante Johnny Hallyday, de negro riguroso, subió al escenario para interpretar Un dimanche de janvier, una canción escrita por Jeanne Cherhal en recuerdo de la gran manifestación del pasado 11 de enero en repulsa de los atentados. Entonces, cientos de miles de personas desfilaron “sin miedo ni odio” para recordar a los “héroes de tinta y de papel” asesinados junto a policías y clientes de un supermercado judío. En total, 17 personas murieron los 7, 8 y 9 de enero. Siguió Les Prénoms de Paris, de Jacques Brel, entonada por los coros del Ejército.

Dos alumnos del conservatorio de arte dramático subieron a continuación para leer a dos voces el discurso que dio Victor Hugo al día siguiente de la proclamación de la III República en 1970, cuando regresaba de 19 años de exilio. “Salvar París es más que salvar a Francia, es salvar al mundo. París es el centro mismo de la humanidad. París es la ciudad sagrada. Atacar París es atacar en masa a la humanidad”, denunciaba entonces Hugo, en un discurso que repetido este domingo cobraba un significado especial. “París triunfará, pero con una condición: que usted, yo, todos los que estamos aquí, seamos una sola alma”, advertía. “Asfixiad todos los odios, alejad todos los resentimientos, manteneros unidos, seréis invencibles”, añadía. “Con la fraternidad salvaremos a la libertad”, concluía.

Las palabras de Hugo, “que parecen haber sido escritas anteayer”, son las que más han llegado a Sophie, de 30 años, superviviente del ataque a la sala Bataclan, el pasado 13 de noviembre. A día de hoy, sigue sin entender cómo pudo salir viva de aquella noche dantesca. La ceremonia sirvió de catarsis a su amigo Emmanuel, de 42 años. “Desde el 13 de noviembre no había vertido ni una sola lágrima. Hoy se ha desbloqueado algo, lo necesitaba y me ha hecho mucho bien”, comentada tras el homenaje, todavía conmocionado. “Cuando François Hollande y Manuel Valls me han dado la mano, no eran el presidente y el primer ministro, eran hombres en cuyos rostros se leían la tristeza y la emoción. Ha sido muy intenso”.

En la plaza, menos llena que lo esperado en esta mañana fría y lluviosa de domingo, unas miles de personas seguían pese a todo la ceremonia en una pantallas gigantes colocadas junto a la estatua de la República, a apenas unos metros del apartado reservado a las víctimas y las autoridades. La celebración debía ser popular, como fue la reacción a los atentados y la conmoción provocada. Marie, una joven estudiante de 18 años, había viajado desde Reims, en el noreste de Francia, para recordar que un año después no olvida. “No tenemos odio, solo queremos hacer el duelo, sin culpar ni estigmatizar a nadie”, explicaba.

Entre el público, Aicha Bah, camerunesa de 38 años, distribuía abrazos a todos los presentes para “pasar el mensaje de que el amor es más fuerte que la violencia”. Chantal Mazoyer, jubilada de 65 años y vecina del castigado distrito 11 de París —aquí se encontraba la sede de Charlie Hebdo, la sala Bataclan y uno de los bares atacados en noviembre— aplaudía la iniciativa. “El año pasado, tras los atentados de enero, vine a esta plaza con mi hija, hoy no podía faltar. Un año después avanzamos pero los sentimientos siguen muy presentes y los atentados de noviembre están muy cerca”, señalaba.

Tras el homenaje, el presidente Hollande se ha desplazado a la Gran Mezquita de París para brindar su apoyo a la iniciativa de mezquitas abiertas que este fin de semana se celebra en cientos de estos lugares de culto del país para luchar contra la desconfianza. A media tarde, en la Plaza de la República, el ayuntamiento debía lanzar una iluminación especial de la estatua de Marianne y del árbol del recuerdo, y la alcaldesa invitó a todos los ciudadanos a participar aportando velas en recuerdo por las víctimas.

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