Macri asegura que la policía argentina está “penetrada” por el narcotráfico

El presidente ordena interrogar a todos los agentes que participaron en la búsqueda de los tres fugados para ver qué pasó y promete "refundar el sistema de seguridad"

Mauricio Macri es ahora el máximo responsable del Estado y por tanto de la policía argentina. Pocas veces se ha visto a un responsable de este nivel hablar con tanta crudeza de las personas a su mando. El presidente ha admitido en público, en su primera conferencia de prensa del año, que la policía argentina es uno de los grandes problemas del país y ha llegado a decir abiertamente que está "penetrada por las mafias" del narcotráfico. Sin tapujos, Macri acusa a la policía, o al menos una parte de ella, no solo de ineficacia sino de haber trabajado para ayudar a escapar a los tres sicarios que han tenido en vilo al país durante 15 días y finalmente fueron apresados el lunes.

"Vamos a aprender de nuestros errores", ha explicado Macri, que ha sufrido con esta fuga su primera crisis y llegó a confirmar en twitter la detención de los tres sicarios cuando solo tenían a uno. "Estamos muy lejos del profesionalismo que debemos tener para encarar estos temas. El narcotráfico avanzó como nunca en la historia por la incapacidad y complicidad del Gobierno anterior. Estamos en una situación precaria. Vamos a aprender de todas las cosas malas de estos 13 días. No nos sentimos infalibles, pero aprendemos de nuestros errores", insistió. Macri admite así los fallos, una forma implícita de alejarse del estilo de su antecesora. Aunque también mantiene la estrategia de culpar de los problemas a la herencia del kirchnerismo.

El presidente sobrevoló algunos de los aspectos más polémicos de la fuga, como el hecho de que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se quedara en un momento a solas con el líder de la banda, Martín Lanatta, sin que hubiera un juez delante. "Lo que me dijo la ministra es que verificó su estado de salud, que era el mandato del juez".

Pero el mensaje más importante era para la propia policía: "Se ha abierto un sumario porque quiero establecer qué sucedió en todo el proceso. Cuando tengamos el resultado de ese informe lo vamos a publicar. Van a tomarles declaración a todos los que participaron desde el primer momento del operativo".

En un tono durísimo sobre la policía, el presidente dijo que al menos hay una parte sana con la que se ha podido trabajar para detener a los prófugos. "Hay que construir fuerzas de seguridad profesionales y confiables. Todos los gobernadores tienen que profesionalizar sus fuerzas. Ha habido un decaimiento que deja al ciudadano argentino demasiado indefenso. No arrancamos de cero, tenemos una parte de las fuerzas que han sido penetradas por estas mafias. Pero hay una mayoría sana en la que nos apoyamos para parar esta fuga". Incluso admitió que al principio pensó que nunca encontrarían a los fugados porque el "mismo sistema" que los había dejado escapar era el que tenía que encontrarlos.

Al presidente también le preguntaron sobre las dos polémicas del momento en Argentina, los despidos de miles de empleados públicos que según el Gobierno habian sido colocados por el kirchnerismo sin justificación, y el despido del periodista Víctor Hugo Morales, muy crítico con Macri y defensor del kirchnerismo, de Radio Continental (propiedas de PRISA, editora de EL PAÍS). El presidente esquivó el asunto de los despedidos públicos: "El Gobierno kirchnerista puso el estado al servicio de la militancia publica. Vamos a respetar la carrera publica" y se desvinculó por completo del despido del periodista, que le responsabilizó a él. "No estamos dedicados a ver que periodista trabaja dónde. Lamento lo que ha dicho Victor Hugo porque es falso. Siempre nos tratamos con enorme respeto, él me apoyó en muchas ocasiones justo antes de transformarse en un fanático kirchnerista. Lamento que él crea que tenemos algo que ver, no me voy a meter en qué periodista trabaja en qué medios".