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Turquía detiene a 22 académicos por criticar la política del Gobierno

Más de 2.000 profesores universitarios han firmado un texto denunciando la violencia del Estado en el sudeste kurdo y la justicia inicia una investigación penal

La policía turca ha detenido a 22 académicos –y busca a otros 5 más- a los que se acusa de “propaganda terrorista” por firmar un manifiesto crítico con la política del Gobierno en el sudeste kurdo del país. Además, la justicia ha iniciado una investigación criminal sobre otros 130 por el mismo motivo y los centros educativos han abierto expedientes a decenas de profesores que habían incluido su nombre en la lista de firmantes.

La polémica se abrió el pasado lunes cuando más de mil docentes e investigadores firmaron un manifiesto en el que se considera un “crimen” la política seguida por el Ejecutivo islamista en su lucha contra los militantes y simpatizantes del grupo armado kurdo PKK, considerado terrorista en Turquía, la UE y EE UU. En el texto, los académicos turcos critican duramente los cercos y estados de excepción impuestos a varias localidades kurdas en los que, según el manifiesto, se están dejando a sus habitantes “a merced del hambre y la sed, e instan al Gobierno a “respetar las normas de derecho internacional y los tratados de los que es parte Turquía”, además de pedir el envío de observadores independientes a la zona, el “fin inmediato de la violencia que ejerce el Estado contra sus ciudadanos” y que se retome el proceso de paz roto el pasado año. El manifiesto, cuyas firmas ya sobrepasan los dos millares, ha recibido también el apoyo de intelectuales de talla internacional como Noam Chomsky, David Harvey, Immanuel Wallerstein y Judith Butler, entre otros.

El Ejecutivo reaccionó enfurecido contra esta iniciativa y el presidente de la República, Recep Tayyip Erdogan, tachó a los firmantes de “traidores” y de “cómplices del PKK”. “Esta panda, que se autodenominan académicos, acusa al Estado con un duro comunicado. No sólo eso, sino que invitan a extranjeros a que monitoricen lo que sucede. Esta es la mentalidad del colonialismo”, añadió, pidiendo a la justicia que tome cartas en el asunto. También arremetió contra los intelectuales que apoyaron a los académicos turcos, calificándolos de ignorantes e invitándoles a visitar Turquía: “Chomsky puede ver lo que ocurre con sus propios ojos, no a través de los de unos quintacolumnistas”. Algo a lo que Chomsky respondió tachando a Erdogan de “hipócrita”.

Por si fuera poco, Sedat Peker, un antiguo líder del crimen organizado que en el último año se ha acercado al partido islamista gobernante, amenazó a los firmantes del manifiesto diciendo: “Vuestra sangre correrá a raudales y nos daremos una ducha con ella”. La oposición socialdemócrata y pro-kurda ha denunciado la detención de los profesores como “una nueva oscura mancha en la historia de la democracia turca” y han condenado las amenazas pronunciadas contra ellos. Incluso el embajador de EEUU, John Bass, criticó los arrestos y recordó que “en sociedades democráticas es imperativo que los ciudadanos puedan expresar sus opiniones, aunque sean controvertidas o impopulares”.

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