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TRIBUNA

Correa, los chinos y nosotros

El discurso de Ecuador como país independiente termina en la puerta de los bancos chinos

La noche del martes 12 de enero de 2016, Correa abordó temas económicos de Ecuador durante una entrevista televisiva. En el minuto 46 de la misma señaló que ahora el país es como una familia de clase media, y que si a esta familia le llegara el desempleo, no le afectaría tanto.

A su criterio, (El país), antes del Gobierno era como una familia que vivía en una casita de caña, en un terreno ilegal, sin educación ni salud para sus hijos, y encima el jefe de familia pierde su trabajo y se queda en la miseria y sin comer. Ahora somos una familia de clase media, con una casa de cemento, dos pisos, un carro, terreno legalizado, hijos con educación y salud. Tenemos un problema, tal vez nos quedamos sin empleo, el jefe de familia, pero tiene tarjeta de crédito para seguir subsistiendo. Entonces, el país está en otro nivel”.

Para el economista que dirige el país, el jefe de familia desempleado y sin ingresos debe resolver su situación económica endeudándose, haciendo pagos y avances de efectivo con la tarjeta de crédito que posea (si la tiene) sabiendo que no estará en capacidad de pagarla. Tal es la lógica que probablemente se haya utilizado en las relaciones con China. En esa línea están las solicitudes de préstamos realizadas, como las que destacó su vicepresidente a su retorno de ese país, cuando anunció un préstamo de 2.800 millones de dólares para un Ecuador que, en palabras de Correa, alcanzará un crecimiento del 1% en el 2016.

No hace falta ser economista para saber que la bola de deudas que nos une a los chinos va creciendo 

Ahora, debemos ¿aplaudir un préstamo de 2.800 millones de dólares cuando sabemos que sólo entre enero y septiembre pasado, el Estado pagó 6.443 millones en remuneraciones para 486.806 servidores públicos, según datos del Ministerio de Finanzas?

No hace falta ser economista para saber que la bola de deudas que nos une a los chinos va creciendo y que aún contrayéndolas no alcanzamos a cubrir los gastos elevados de un estado que no supo ahorrar. Un Estado–jefe de familia que pretende cubrir el hambre con carreteras, las pensiones escolares con la satisfacción de tener una casa de cemento y la falta de liquidez para cargar gasolina con sentarse a ver el carro que pudo adquirir (y que seguramente aún debe, porque en 2015 los impuestos incrementaron los costos en el sector automotriz).

El discurso correista de un país independiente termina en la puerta de los bancos chinos, especialmente la del EXIMBANK. En enero de 2015, en los primeros días de su estadía en China, Correa garantizó préstamos por 7.500 millones de dólares y firmó nueve acuerdos de cooperación bilateral con su homólogo chino, Xi Jinping. Su misión más importante se cumplió con la firma de cinco acuerdos de financiación con bancos chinos y la renovación líneas de crédito por casi 5.300 millones de dólares, a un plazo de 30 años y un interés del 2%.

A febrero de 2015 los préstamos chinos a Ecuador alcanzaron aproximadamente los 12.000 millones de dólares y elevaron la deuda pública ecuatoriana a, por lo menos, 35.000 millones de dólares. Con números como estos en un sistema con gasto público elevado y excesivamente dependiente de los ingresos del petróleo, cuyos precios registran gran caída, no es difícil tomar la decisión de no postularse a la presidencia en el 2017 y de avalar aquello con la implementación de una disposición transitoria que lo impida, incluso después de haberse asegurado la viabilidad de una candidatura reformando la Constitución a través de un congreso oficialista.

Nosotros, los que quedamos después que él se mude a Bélgica en 2017 como planea, y que habremos crecido sólo un 1% este 2016, tendremos que sentarnos en la mesa con los chinos y explicarles porqué no podemos pagar la cuota de la tarjeta de crédito.

Karla Morales es abogada especializada en Derechos Humanos. Colabora como columnista de varios medios impresos y digitales en Ecuador y Estados Unidos. Twitter @karlamoralesr