¡Todavía quedan camisas del Chapo!

La camisa que luce el narco en la foto con Sean Penn es de un negocio de Los Ángeles

El diseño ha sido un éxito instantáneo y Barabas está desbordado de pedidos

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El pasado sábado, mientras millones de personas miraban una foto del actor Sean Penn y El Chapo Guzmán y pensaban dónde estará hecha, qué se dirían o quién la tomó, Sam Esteghball se fijaba en otra cosa: la camisa que lleva puesta El Chapo es suya. Es decir, el diseño. Esteghball es el dueño de la tienda de ropa Barabas, de Los Ángeles, y se dio cuenta porque tenía el correo electrónico inundado de mensajes de clientes que habían reconocido la prenda y querían comprarla como fuera.

Desde entonces, los pedidos han desbordado este negocio familiar que elabora sus propios diseños y fabrica en China. “Tenemos miles de peticiones que no podemos atender, pero estamos fabricando más”, dice Sam Esteghball en la tienda. Encargaron a fábrica unos pocos cientos de camisas, como hacen con todos sus diseños, para moverlas por ferias y ver qué tal funcionan. No se podían imaginar el éxito instantáneo. Ahora mismo están agotadas y Sam asegura que le han suplicado para que venda la que tiene en exposición. Si hace su pedido online, asegura, estarán aquí en dos semanas. En la web están las dos camisas que llevaba El Chapo, la de la foto y la del vídeo.

A la entrada de la tienda está bien expuesta la de la foto con Penn, azul claro con dos bandas verticales un poco más oscuras y motivos de ramitas, 100% algodón. Cuesta 128 dólares en tiendas, un precio que es barato para esta línea de moda, según Esteghball, que asegura que no lo ha subido en esta semana. Sam define esa línea de estilo como “fantasía”, pero los mexicanos lo conocen como “norteño” o “narco”. No exactamente. La palabra exacta en Los Ángeles para ese estilo es flamboyant, en inglés. Llamativo, ostentoso, estridente, que llama la atención. La definición es impecable.

Sean Penn con El Chapo Guzmán. ROLLING STONE

Barabas es una pequeña tienda del llamado fashion district de Los Ángeles, un eufemismo que esconde un mar de almacenes y callejones donde se negocia ropa al por mayor de todo el mundo y para todo el mundo. En septiembre de 2014, el FBI aseguró que era "el epicentro del lavado de dinero del narco".

En las paredes de la tienda Barabas en el centro (hay dos locales) cuelgan fotos de los famosos que han posado con su ropa y se deduce al instante que tienen especial éxito en el mundo del corrido norteño mexicano. Goyo Gastelum, Andrés Márquez El Macizo, La Banda Jerez, Jorge Gamboa, Javier Rosas y El Komander posan con diseños propios salidos de esta tienda.

“Esa cultura vino a nosotros, no al revés”, asegura Esteghball. Él montó este negocio con su hermano hace nueve años y fue aproximadamente hace dos, dice, que se dio cuenta de que el mundo de la narcocultura había adoptado sus camisas, pantalones brillantes y cazadoras como su marca. Se empezaron a copiar unos a otros, asegura. Uno entra en Barabas y puede salir vestido como El Komander en 10 minutos. Venden ropa a 5.000 minoristas de todo el mundo, por lo que Sam dice no tener ni idea de dónde puede haber comprado su camisa El Chapo, uno de los hombres más ricos del mundo, que pudiendo elegir Armani viste de Barabas.

Viendo la camisa en el maniquí cuesta pensar que Joaquín Guzmán Loera se pueda meter en ella. Es estrecha por abajo. Sam Esteghball explica que ellos hacían toda esa línea de ropa en versión estrecha (slim fit) hasta que se dieron cuenta de que tenían demanda en formatos más anchos. Ahora casi todas se encuentran en regular fit. Viendo la foto de El Chapo y algunas de las paredes de la tienda, se explica el cambio de estrategia comercial.

Ahora, no solo la camisa es un éxito instantáneo, sino toda la marca. El dueño del canal de cotilleos TMZ, Harvey Levin, salió con ella en televisión esta semana y el nombre de Barabas ha dado la vuelta al mundo. “La gente entra en la tienda y se lleva no solo esa camisa, sino toda la línea. Se están llevando otros diseños”, dice Esteghball. Asegura que en esta semana ha recibido también llamadas amenazantes. “Gente celosa, ya sabe”.

Los cinco miembros de la familia Esteghball emigraron a California hace 16 años desde Shiraz, Irán. Son judíos y la situación se había puesto muy difícil para las minorías en el régimen de los ayatolás. Si no se fueron antes, dice Sam, de 36 años, es porque era muy difícil conseguir los permisos. En Los Ángeles vive alrededor de un millón de iraníes, es la comunidad de ese país en el exilio más grande del mundo, hasta el punto de que hay una zona llamada Teheángeles. Los hijos se metieron en el negocio de la moda porque era lo que hacía su padre en Shiraz. El Chapo lleva narcocamisas diseñadas por inmigrantes iraníes y fabricadas en China. Que no se enteren los candidatos republicanos.