Irán vuelve al mercado de petróleo con 500.000 barriles diarios extra

El país busca impulsar la industria tras el fin de las sanciones por su programa nuclear

El levantamiento de las sanciones internacionales a Irán el pasado fin de semana está agitando los mercados. Teherán ha manifestado este lunes su intención de incrementar la producción en 500.000 barriles diarios. El regreso del país con las cuartas reservas de petróleo y las segundas de gas despierta tantas expectativas como recelos. Por una parte, enormes posibilidades de negocio para las empresas del sector. Por otra, el temor a que su efecto sobre la oferta deprima aún más el precio del crudo, en sus niveles más bajos desde 2003. Tanto unas como otros pueden resultar exagerados. Elevar la producción, más allá del medio millón de barriles anunciado, requiere inversiones multimillonarias que la tendencia a la baja del petróleo desincentiva por ahora.

“No va a ser para el día siguiente”, coincidían en señalar fuentes del sector durante una reciente Conferencia Internacional de Petróleo celebrada en Teherán.

Aun así, los responsables iraníes confirmaron este lunes su intención de sacar al mercado medio millón de barriles extra, algo que ya venían anunciando desde hace meses y que esperan conseguir en semanas.

“Irán es capaz de incrementar su producción de petróleo en 500.000 barriles al día siguiente del levantamiento de las sanciones y la orden se ha dado hoy”, declaró el viceministro de Petróleo, Rokneddin Javadi, quien también dirige la Compañía Nacional de Petróleo de Irán (NIOC).

El objetivo es recuperar el terreno perdido a causa de las sanciones, sobre todo en Europa, que era su segundo mayor cliente después de China, y compensar las menores ganancias por la caída de los precios.

Irán vive del petróleo. Con un 10% de las reservas mundiales, su venta ha supuesto desde mediados del siglo pasado el grueso de los ingresos del Gobierno (aunque el reciente descenso de los precios redujo su peso en el último presupuesto a un 47%). De ahí que el embargo impulsado por EE UU y la UE fuera, junto a las sanciones financieras, la medida de presión más radical para estrangular su economía.

En 2011, Irán exportaba 2,6 millones de barriles de crudo (incluido un pequeño porcentaje de condensados de gas), según la Agencia de Información sobre la Energía de EE UU (EIA). Tras las resoluciones sancionadoras por su programa nuclear, quedaron reducidos a 1,3 millones dos años más tarde. Traducido a dinero, pasó de ingresar 118.000 millones de dólares a 56.000 millones. Aunque desde la firma del plan de acción a finales de 2013 pudo incrementar esa cantidad hasta cerca de los 1,5 millones, el derrumbe del precio (de 115 dólares el barril en junio de 2014 a menos de 30 en la actualidad) se ha comido ese beneficio.

No está claro qué parte de ese medio millón extra de barriles va a poder vender a sus antiguos clientes europeos, entre ellos España, mientras se reestablecen los lazos bancarios. Rokneddin Javadi, viceministro de Petróleo y director de la Compañía Nacional de Petróleo de Irán (NIOC), ha admitido que podría llevar hasta nueve meses hasta firmar el primer nuevo contrato de exportación.

El sector petrolero iraní, en cifras

Producción. Irán produce 2,7 millones de barriles al día y se espera que esta cifra llegue, a medio plazo, a los 3,2 millones. Sin embargo, aún cumpliéndose los mejores pronósticos, seguirá lejos del récord de seis millones de 1974, en plena crisis del petróleo.

Exportaciones. La República Islámica vende al exterior 1,8 millones de barriles al día, 600.000 menos que antes de la imposición de las sanciones occidentales. Entonces, la UE compraba a Teherán entre 450.000 y 600.000 barriles.

Precios a la baja. El precio del barril de brent en los mercados internacionales ha caído un 75% en el último año y medio.

Con todo, ese plan inmediato no deja de ser un gesto simbólico para señalar su vuelta al mercado. El objetivo último es doblar sus exportaciones, lo que requeriría elevar su producción por encima de los cuatro millones de barriles diarios (frente a los 2,7 millones actuales). Eso exige importantes inversiones en sus infraestructuras, desfasadas no sólo por las últimas sanciones, sino por la falta de inversiones durante décadas, el embargo tecnológico de EE UU (cuyas empresas tienen la mayoría de las patentes del ramo) y el declive natural de sus depósitos. De hecho, tras la revolución de 1979, las extracciones rara vez han superado los 3,5 millones de barriles (frente a los seis que se llegaron a producir en los últimos años del sha).

Las estimaciones sobre las necesidades de financiación del sector varían entre los 150.000 millones de dólares y los 200.000 millones para los próximos cinco años. No obstante, durante la presentación del nuevo modelo de contrato para las empresas extranjeras, el ministro de Petróleo, Bijan Zanganeh, consideró que sería un éxito si en las actuales circunstancias se logran inversiones por valor de 25.000 millones. Los representantes de las petroleras esperan por su parte cambios legislativos que den mayor seguridad jurídica a sus proyectos y, aunque no lo expresaban abiertamente, ver que el acuerdo nuclear no descarrila, ya que les preocupa el riesgo de restablecimiento de las sanciones en caso de incumplimiento.

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