Rusia responde al repunte de la crisis con nuevos recortes

El rublo acelera su caída y vuelve a batir récords

La salida al mercado del petróleo iraní tras el fin de las sanciones a Teherán agrava los problemas de sus competidores y especialmente de Rusia, cuyo motor económico es la exportación de crudo. Como consecuencia inmediata, el lunes el rublo aceleró su caída y otra vez batió récords. El primer ministro, Dmitri Medvédev, reconoció este lunes en una reunión dedicada a los presupuestos la necesidad de “medidas suplementarias” además de los recortes ya anunciados.

Al final de la jornada, el Banco Central fijó el cambio del dólar en 78,66 rublos, lo que superó las equivalencias registradas durante la devaluación y crisis de 1998. El euro, a su vez, se fijó en 85,62 rublos, la mayor marca de la moneda europea frente a la rusa. A principios de 2014, el euro se cotizaba a 44 rublos y el dólar a 33 rublos, pero en la primavera de 2014, el rublo entró en una época de turbulencias y, desde entonces, ha experimentado periodos de descenso, planicies, recuperaciones parciales y nuevas caídas y altibajos. El cambio del rublo está relacionado con la evolución del precio del crudo que el lunes, en su modalidad Brent, bajó a 28,70 dólares por barril como reacción al incremento de la oferta.

El Gobierno anunció recortes de un 10% como mínimo en el presupuesto estatal de 2016, que está basado en el precio de 50 dólares por barril y que prima los gastos de Defensa y Seguridad. Ahora estos recortes van a intensificarse, según indicó el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, quien en una reunión dedicada a los presupuestos, subrayó la necesidad de “medidas suplementarias” para incrementar ingresos y recortes más radicales de los gastos. Por ver está en qué se traduce la afirmación del vicejefe de Gobierno, Arkadi Dvorkóvich, según el cual “Rusia está abierta a todas las variantes de recorte de los gastos del presupuesto, incluida la reducción de gastos del sector militar”.

En busca de ingresos, las autoridades rusas, privadas del acceso a los mercados financieros en Occidente por su política en Ucrania, se plantean nuevos impuestos para las petroleras y la reanudación de las privatizaciones de empresas estatales, entre ellas bancos como el Sberbank (la gigantesca caja de ahorros de los ciudadanos rusos) y el VTB, y la petrolera Rosneft. En la rica región meridional de Krasnodar, las autoridades tuvieron que devolver a los jubilados las subvenciones al transporte público que les arrebataron el 1 de enero. De esta forma, claudicaron ante varios centenares de jubilados que el 15 de enero cortaron el tráfico en Sochi, la localidad del mar Negro donde pasa largas temporadas el presidente, Vladímir Putin.

Recesión en 2016

El Ministerio de Desarrollo Económico maneja nuevos pronósticos, más pesimistas, para 2016. Según el diario Vedomosti, en lugar de crecer un 0,8% en 2016, el PIB ruso se contraerá un 0,7%, la inflación será de un 8,5% (en lugar del 6,4%) y el paro de un 6,3% (en lugar de 5,8%), mientras los ingresos reales de los rusos se encogerán un 4% (en vez de un 0,7%). Además, la producción industrial se reducirá en 0,4% (en vez de crecer un 0,6%) y el consumo se contraerá un 2,5% (en lugar de un 0,4% de aumento), mientras las inversiones continuarán disminuyendo.

En la élite económica vinculada al Kremlin el ambiente es de frustración, como quedó patente en el Foro Anual Gaidar (un equivalente ruso al foro económico de Davos), donde sonaron voces de alarma y exhortaciones a la búsqueda de una estrategia de salida de la crisis. El más polémico fue el de German Gref, exministro de Desarrollo Económico y hoy presidente del banco Sberbank. Gref dio por acabada la “época de los hidrocarburos” y dijo que Rusia ha “perdido” la carrera en la competencia internacional y que se encuentra entre “los Estados perdedores” que no supieron adaptarse a la modernidad. “La edad de piedra se acabó no porque se acabaran las piedras y puede decirse que la edad de los hidrocarburos se ha acabado también”, sentenció, refiriéndose al auge de las energías renovables. Como ejemplo, Gref se refirió a China, que a fines de 2016, dijo, tendrá una capacidad instalada de energía renovable superior en un 150% a la capacidad de Rusia y que reducirá su consumo de hidrocarburos y carbón en un 45%.

En el orden de deseos preferentes de los rusos, por otra parte, el primer lugar corresponde a la estabilización de la situación política y económica (53%), seguido de las garantías sociales y los pagos puntuales de los sueldos y pensiones de jubilación (51% respectivamente), según una encuesta del Centro Levada. En 1999, las preferencias, por este orden, eran la lucha contra la delincuencia, el fortalecimiento del orden y la estabilización política y económica.

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