Los primeros cubanos varados en Centroamérica llegan a Miami

Las autoridades locales de Miami se volcaron con los cubanos recién llegados y dieron la bienvenida a este primer grupo de refugiados

Los cubanos varados los dos últimos meses en Centroamérica empiezan a ver cumplido su objetivo: llegar a Estados Unidos. Tras semanas de incertidumbre y ansiedad, el acuerdo que alcanzaron a finales de diciembre los países centroamericanos permitió poner en marcha un plan piloto para desbloquear la situación de los 9.000 ciudadanos de la isla que se quedaron atrapados en noviembre en Costa Rica y Panamá después de que Nicaragua les negara el acceso a su territorio.

La semana pasada, un grupo voló hasta El Salvador y luego emprendió una ruta en autobús, a través de Guatemala y México, hasta la frontera de Estados Unidos. Más de una veintena llegó ayer a Miami, donde se encuentra la comunidad más numerosa de cubanos en EE UU.

Este primer contingente llegó a la ciudad de Florida en un autobús que portaba un cartel en el que se podía leer Ruta de la libertad. El autobús fue fletado por Américatevé, cadena de televisión en español asentada en Miami. Varios de los recién llegados se reunieron con sus familias y mostraron su alegría tras dos meses de odisea por su incierto destino. Las primeras palabras de agradecimiento de algunos de los refugiados se dirigieron hacia el pueblo de Costa Rica por el trato recibido en las últimas semanas. Esta primera expedición partió de Ciudad Hidalgo, en México, con 52 cubanos a bordo del autobús.

El pasado viernes ya entraron en Estados Unidos, en concreto a través de Laredo, en Texas, donde se quedaron 22 miembros del grupo. Los otros 30 siguieron su ruta hasta Florida, donde seis se repartieron entre Tampa, Sarasota y Fort Myers, mientras que los 24 restantes hicieron su última escala en Miami. Una vez que se ha comprobado que el plan piloto para desatascar la situación de los cubanos atrapados en Centroamérica funciona, en las próximas semanas seguirán los vuelos entre Costa Rica y El Salvador, sorteando así Nicaragua.

La nueva oleada de cubanos a Estados Unidos (llegaron más de 40.000 el año pasado, la cantidad más alta en la última década) está relacionada con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la Administración de Barack Obama y el régimen cubano que dirige Raúl Castro.

Los cubanos temen que la normalización de las relaciones diplomáticas entre ambos países suponga el fin de la Ley de Ajuste Cubano, que permite a los ciudadanos de la isla obtener la residencia en EE UU al año de pisar territorio estadounidense. El Gobierno federal ha negado en numerosas ocasiones que tenga intención de modificar esta ley migratoria excepcional, pero sus afirmaciones han caído en saco roto y el goteo de cubanos hacia EE UU ha sido constante desde que en diciembre de 2014 se anunciara la normalización de las relaciones diplomáticas.

Las autoridades locales de Miami se volcaron con los cubanos recién llegados. El alcalde de Miami, Tomás Regalado, y el de Hialeah, Carlos Hernández, dieron la bienvenida a este primer grupo de refugiados. No obstante, ambos llevan semanas demandando a la Administración de Obama la puesta en marcha de un plan federal, es decir, fondos del Gobierno, para acoger a los migrantes cubanos que van a llegar en esta nueva oleada.

Cambios en las ayudas federales

Paralelamente a la llegada de los migrantes a Miami, políticos republicanos como Marco Rubio, que compite en la carrera presidencial, y Carlos Curbelo, los dos de origen cubano, están promoviendo cambios legales para evitar que los nuevos migrantes puedan acogerse a ayudas federales para comida o sanidad. Estas ayudas, subrayan, estaban previstas para perseguidos políticos del castrismo y entienden que los nuevos migrantes llegan por motivos económicos.