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Juncker acusa a los Veintiocho de reintroducir fronteras “a la ligera”

El presidente de la Comisión Europea subraya el coste de suspender Schengen y afirma que pone en peligro el mercado único y el euro

La Comisión Europea sigue elevando el tono por la gestión de la crisis de refugiados en los Estados miembros. Ya no es sólo que los Veintiocho hayan conseguido reubicar a solo 272 refugiados de los 160.000 que han acordado y los más de millón y medio que han llegado. El jefe de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ha acusado hoy a los Estados de "reintroducir con cierta ligereza los controles fronterizos". Varios países han suspendido temporalmente Schengen — los últimos, Suecia y Dinamarca—, el código que permite la libre circulación de personas, uno de los iconos de la Unión. Eso tiene al menos dos efectos: "Mañana nos vamos a encontrar con que esos controles tienen un formidable coste económico", ha dicho Juncker; "y pasado mañana nos preguntaremos para qué sirve la moneda única". El presidente del brazo ejecutivo de la Unión — criticado a su vez con dureza en casi cada una de las intervenciones de los eurodiputados por su destacado papel en el escándalo fiscal Luxleaks— lleva unos días vinculando el final de Schengen al deterioro del mercado único y, con él, al futuro del euro.

Hay aún un tercer efecto de la inestabilidad de Schengen y la crisis de refugiados: el puramente político. Esa crisis ha abierto una fractura entre Este y Oeste, con varios países del bloque del Este negándose a acoger refugiados. Y empieza a mostrar debilidades en el Oeste: la CDU/CSU, el partido de la canciller alemana, Angela Merkel, sigue en caída libre en las encuestas, con un 32,5% de apoyos, según INSA. Los apoyos a la canciller Merkel se desploman: un 56% de los alemanes no apoya sus políticas. Las voces críticas aumentan en su propio partido, con tres elecciones regionales en apenas unos meses, y con una disputa entre los dos socios de esa coalición, CDU y CSU, por la reforma de la legislación sobre el asilo. Los analistas creen que con esa tendencia Merkel tendrá dificultades crecientes para resistir la presión. Bruselas teme que Berlín termine por cerrar sus fronteras unilateralmente: "Ese sería el final fulminante de Schengen", según las fuentes consultadas en la Comisión.

"La UE ve amenazada sus propios cimientos", ha explicado Juncker ante el pleno de Luxemburgo. Juncker lleva meses tratando de liderar a los Veintiocho con políticas de reubicación de los refugiados, pese a la negativa de muchos Estados miembros y a las dificultades para aplicar lo acordado por los jefes de Estado y de Gobierno de la UE. La ONG Médicos sin Fronteras, una de las más activas en ese asunto, ha presentado hoy un estudio demoledor: la UE ha fallado "catastróficamente" a la hora de dar una respuesta a la crisis de refugiados. Tanto los Estados Miembros como la UE no han dejado de poner "obstáculos" en el camino del millón y medio de refugiados hacia Europa, según la ONG, que critica explícitamente a las instituciones europeas por no asegurar una recepción en condiciones en Italia y Grecia. "La UE y los Veintiocho empeoraron activamente las condiciones de miles de hombres, mujeres y niños vulnerables", según Médicos sin Fronteras. Juncker acusa a los Estados miembros de muchos de esos problemas. Los Veintiocho han criticado duramente a Juncker por proponer medidas no consensuadas, como las reubicaciones o la guardia europea de fronteras. MSF tiene reproches para ambos, en medio del drama humanitario que ha bajado de intensidad con el frío, pero que volverá en primavera como uno de los grandes desafíos para la construcción europea.

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