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Miles de peregrinos peruanos se manifiestan contra la minería ilegal

Las empresas irregulares operan con el permiso de la autoridad minera en la provincia de Quispicanchi. Los manifestantes piden que se detenga la depredación de la zona

La minería ilegal afecta a 21 de los 25 departamentos de Perú y en las faldas del cerro Ausangate (sur andino) los ilegales operan con el permiso de la autoridad minera en la provincia de Quispicanchi. Esta montaña vive cada año una peregrinación de devotos del Señor de Qoyllorit’i y miles de ellos marcharon ayer por las calles de Cusco para pedir a la Dirección Regional de Minería que anule las concesiones mineras usadas por los extractores ilegales debido a la depredación de la zona intangible del apu (cerro sagrado).

Desde 2011, esta peregrinación a la capilla del Señor de la Estrella de Nieve (significado de la palabra quechua Qoyllorit’i) está en la lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la Unesco y es una de las festividades más importantes de los Andes que crece año tras año. Aunque la leyenda cuenta que una imagen religiosa apareció dibujada en una roca en esta montaña en 1780, la veneración a la cordillera del Ausangate se originó mucho antes: en la época prehispánica. En Perú, decenas de cerros son considerados sagrados, los llamados apus, a los que hay que respetar, proteger y dejar ofrendas.

Durante los días de la festividad —que se celebra cada año cerca de la fecha del Corpus Christie—, los pabluchas y ukukus (caminantes y danzantes de la peregrinación) ascienden el cerro en comparsas y con bandas de música. Algunos devotos cargan incluso a la espalda enormes trozos de hielo extraídos del Santuario para reforzar su sentimiento hacia el venerado apu.

Primera marcha

Los devotos de esta peregrinación andina proceden de las provincias altas del sur y se organizan en el denominado Consejo de Naciones, cuyo coordinador, Nolberto Vega, dejó en la mañana de ayer una petición en la sede del Gobierno Regional de Cusco, mientras fuera se concentraban los manifestantes.

Las personas que protestaban fueron llegando a las calles del centro de Cusco desde las provincias de Anta, Quispicanchi, Paucartambo, Canchis, Urubamba y Ucumayo, aunque también se esperaban de Puno (departamento altiplánico) y de Bolivia. Antes del mediodía, miles de peregrinos se concentraron en la plaza de Armas de la ciudad, pero una fuerte lluvia los dispersó.

Vega explicó a la prensa local que ya habían realizado una primera marcha en octubre pero no que las autoridades no ofrecieron ninguna respuesta. Antes de Navidad, una operación contra la minería ilegal destruyó, en dos comunidades de Quispicanchi (en el departamento de Cuzco), 120 campamentos de unos 400 mineros ilegales que extraían oro, pero huyeron del lugar ante la llegada de fiscales y policías.

El diario peruano La República indica que los mineros ilegales que llegaron a la ciudad de Cusco proceden de Madre de Dios (un departamento situado en el sudeste del país) y de La Rinconada (una ciudad de los Andes peruanos, en el departamento de Puno, también al sudeste de Perú), regiones ampliamente deforestadas por la extracción con mercurio.

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