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La ONU verificará el cese al fuego y la dejación de armas de las FARC

La misión estará integrada por observadores de los países miembros de CELAC, el organismo de integración latinoamericano

El Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC anunciaron este martes un acuerdo significativo en la recta final del proceso de paz que se desarrolla en La Habana desde hace ya más de tres años. La ONU verificará el alto el fuego bilateral y definitivo —que aún no se ha fijado cuándo se producirá—, es decir, el final de la guerra y el abandono de las armas por parte de las FARC. “Es una muestra de la decisión política que acompaña al Gobierno y a las FARC de terminar de verdad este conflicto”, aseguró ayer Humberto de la Calle, jefe de la delegación del Gobierno en las negociaciones.

Según acordaron ambas partes, se creará un mecanismo tripartito —Gobierno, FARC y ONU— de monitoreo y verificación del acuerdo sobre el alto el fuego y el cese de hostilidades bilateral y definitivo y la dejación de las armas, “que genere confianza y garantías para su cumplimiento”. “Las conversaciones han entrado en una etapa definitiva”, sentenció el número dos de la guerrilla y jefe negociador, Iván Márquez.

La misión de la ONU estará integrada por observadores de los países miembros de CELAC, el organismo de integración latinoamericano impulsado por el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez. Ambas partes han acordado solicitar al Consejo de Seguridad de la ONU, a través del Gobierno de Colombia, la creación desde ya de esa misión política con observadores no armados por un período de 12 meses, prorrogables a petición del Gobierno Nacional y las FARC.

Según explicó el presidente, Juan Manuel Santos, los observadores serán miembros de países escogidos por Naciones Unidas en consulta con la Mesa de Conversaciones de La Habana "y siguiendo las prácticas habituales para este tipo de misiones en todos los procesos de paz en el mundo. Por ejemplo, que no participen los países limítrofes", lo que excluiría a Venezuela, acompañante del proceso de paz, pero con quien Colombia mantiene una relación diplomática crítica debido a la crisis en la frontera. "Se trata de observadores no armados, NO de una misión de mantenimiento de la paz de cascos azules", matizó Santos.

“Con este acuerdo estamos recorriendo ya los pasos que nos llevarán a la concreción de estas conversaciones”, incidió De la Calle. Santos y el líder de las FARC, Timochenko, acordaron en septiembre darse seis meses para la firma definitiva del acuerdo de paz: el 23 de septiembre. Sin embargo, este hecho ha generado mucha controversia desde entonces. Las FARC defienden que lo acordado entraría en vigor junto al llamado acuerdo de justicia, rubricado el 15 de diciembre, una posición que rechaza de lleno el Gobierno, que pretende acelerar las negociaciones lo máximo posible para no extender la firma, lo que le generaría un alto coste político.

Gobierno y FARC se limitaron a anunciar que sería la ONU el organismo encargado de abordar la verificación y pidieron que la misión se creara cuanto antes. Sin embargo, no aportaron ningún dato sobre las zonas de concentración para los guerrilleros, uno de los temas sobre los que aún debate la mesa y hay controversia.

“Se trata de reafirmar la decisión de llegar a un cese definitivo. Es una muestra de la decisión política que acompaña al Gobierno y a las FARC de terminar de verdad este conflicto”, insistió Humberto de la Calle. “Será el fin de la guerra. Será la mejor noticia para los colombianos. Lo de hoy no es solo el inicio de un trámite internacional, es una inequívoca muestra del deseo de finalizar la confrontación”, añadió.

“No estamos pensando en maquillar un cese del fuego ficticio, para salir del paso”, incidió De la Calle. Desde el pasado 20 de julio rige un fuego unilateral de las FARC que la guerrilla ha respetado y que el Gobierno ha celebrado y reconocido tanto en público como en privado. La respuesta del Ejecutivo colombiano a esta tregua fue la suspensión de bombardeos contra los campamentos guerrilleros, pero las FARC reclaman desde entonces que se avance en el cese bilateral, un paso que el Gobierno no termina de dar. Sería, en la práctica, el fin a una guerra de más de 50 años y que ha dejado cerca de ocho millones de víctimas.

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