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La crisis del agua de Michigan entra en la campaña de la mano de Clinton

La candidata demócrata asegura estar "indignada" por el agua contaminada mientras el Gobernador republicano asegura que no dimitirá

Ningún asunto es un pequeño asunto si se está en campaña. Si además el tema tiene entre las palabras clave “pobreza” y “comunidad negra”, la simple mención de los hechos es obligada. Pero hasta ahora, el único candidato -candidata, para ser más exactos- que parece estar aprovechando el tirón informativo de la crisis que se vive en Flint (Michigan) es Hillary Clinton.

Clinton utilizó una pregunta del debate demócrata del pasado sábado para hablar de Flint, localidad de Michigan donde el agua potable está contaminada con plomo. La exsecretaria de Estado se manifestó “indignada” por lo que sucedía en Flint, que hasta 2014 se abastecía de agua proveniente de Detroit pero desde entonces lo hace del río Flint, como medida impuesta por el gobernador republicano para ahorrar dinero a las arcas públicas.

“Creo que todos y cada uno de los ciudadanos norteamericanos deberían de estar indignados por lo que sucede en Flint”, dijo Clinton. “Tenemos una ciudad de EEUU donde la población, en su mayoría pobre y en su mayoría negra, ha estado bebiendo y bañándose en agua tóxica contaminada con plomo. Y el gobernador del Estado actuó como si no le importara”, prosiguió la candidata demócrata.

"Estaríamos indignados si esto le sucediera a niños blancos, y deberíamos de estar indignados porque esté sucediendo ahora mismo con niños negros", finalizó la exsenadora. El cineasta Michael Moore, nacido en Flint, agradeció profusamente en Twitter las palabras de Clinton, haciendo notar que ella fue la única en el debate que puso sobre la mesa la crisis que se sufre en la localidad.

Esta noche, el Gobernador de Michigan, Rick Snyder, enfrenta el discurso del estado de su Estado bajo un torrente de críticas. Snyder admitía ayer lunes que la crisis del agua en Flint era “un desastre”, pero avanzó que no tenía ninguna intención de dimitir, por mucho que lo sucedido en esa localidad se comparara con el Katrina que sacudió la Administración de George W. Bush.

Hasta 8.000 niños menores de 5 años que residen en Flint podrían sufrir daños cerebrales permanentes debido al alto nivel de plomo existente en el agua de la ciudad. Flint tiene unos 100.000 residentes, en su gran mayoría población pobre. Lo sucedido en Flint no se debe a un desastre natural, sino a la decisión consciente de suministrar agua a los hogares de la ciudad desde una fuente más barata pero que estaba contaminada. Tanto que incluso las cañerías generales se han corroído al paso de ese agua.

La semana pasada, el presidente Barack Obama declaraba el estado de emergencia en el estado de Michigan, informaba la agencia EFE. Obama ordenaba que se entregase ayuda desde el Gobierno federal, como suplemento a los esfuerzos de respuesta locales y estatales, según anunció la Casa Blanca en un comunicado.

Con esa decisión, la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) tiene autorización para "identificar, movilizar y suministrar a discreción equipos y recursos necesarios para aliviar los impactos de tal emergencia". Entre estas medidas, se incluyen la entrega de agua, filtros de agua, cartuchos de filtros, kits de ensayos de agua y otros artículos relacionados para un período de no más de 90 días.