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El líder laborista israelí propone separar zonas árabes de Jerusalén

Herzog cree que la solución de los dos Estados no es posible ahora ante la ola de violencia

En Israel corren malos tiempos para las palomas (partidarios de una solución negociada al conflicto palestino). Hasta el líder de la oposición, el laborista Isaac Herzog, parece haber dado un giro hacia un perfil de halcón para defender la segregación de barrios palestinos de Jerusalén Este y la terminación urgente de la barrera de separación en toda Cisjordania, territorios ambos ocupados por el Ejército tras la guerra de 1967. Herzog, que encabeza la coalición de centroizquierda Unión Sionista, considera que la solución de los dos Estados es imposible “bajo las actuales circunstancias” de violencia.

La oposición disputa así al Gobierno ultraconservador del primer ministro Benjamín Netanyahu la bandera política de la seguridad a ultranza. “Propongo que estemos separados de tantos palestinos como se pueda, y tan rápidamente como sea posible (…) Ese el único tipo de coexistencia posible ahora”, argumentó Herzog la noche del martes en una intervención en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional en Tel Aviv citada por el diario Haaretz.

“El Ejército debe mantener el control sobre toda Cisjordania para prevenir ataques terroristas, así como sobre la frontera en el valle del Jordán. Pasados unos años, si la situación se tranquiliza, podremos empezar a discutir los siguientes pasos”, reza la nueva fórmula del jefe de filas del laborismo para afrontar un conflicto vigente desde hace casi medio siglo. Herzog aboga por una medida que amenaza la vigencia del principio de un Estado judío con “capital indivisible y eterna” en la Ciudad Santa.

“Tenemos que reunificar al auténtico Jerusalén, sin contar con cientos de miles de palestinos que deben permanecer al otro lado del muro”, preconiza. “Isawiya no forma ni debe formar parte de la capital eterna de Israel. Lo mismo ocurre con el campo de refugiados de Shuafat. Vamos a separarnos de ellos”, aseguró al referirse a barrios de Jerusalén Este que ya fueron bloqueados y sellados por el Gobierno en octubre,  al inicio de la actual ola de violencia. Desde entonces han perdido la vida 24 israelíes, en su mayoría al ser acuchillados, y 125 palestinos, en gran parte atacantes abatidos a tiros por las fuerzas de seguridad, en lo que el propio Herzog no duda en calificar de Tercera Intifada.

Este giro de las fuerzas políticas del centroizquierda israelí hacia posiciones de mano dura ante el conflicto palestino, coincide con la creciente preocupación de Estados Unidos y la Unión Europea por la política de Netanyahu en los territorios palestinos ocupados. El Gobierno se dispone a aprobar la confiscación de unas 150 hectáreas de tierras cultivables en el valle del Jordán, cerca de Jericó, para declararlas terrenos estatales y cederlas a colonos judíos, según adelantó la ONG Paz Ahora y han confirmado fuentes militares.

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