Neo, un robot que enseña alemán

Investigadores de Bielefeld intentan convertir a un androide en maestro de niños migrantes

Neo, un simpático robot que solo mide 60 centímetros, puede ver, escuchar y moverse por sí solo, y gracias al apasionante trabajo de un reducido equipo de investigadores del Clúster de Interacción Tecnológica e Inteligencia Cognitiva (CITEC) de la Universidad de Bielefeld, el pequeño androide está en vías de convertirse en un exitoso maestro que podrá enseñar el idioma alemán a decenas de miles de niños inmigrantes que han llegado al país en el último año.

Confrontados a la realidad y a las estadísticas —uno de cada tres niños menores de cinco años que viven en Alemania son inmigrantes—, el equipo que dirige el profesor Stefan Kopp puso en marcha el proyecto L2TOR, que tiene la envidiable meta, en un plazo de tres años, de facilitar el aprendizaje del idioma en los jardines de infancia. Los investigadores de la Universidad de Bielefeld están convencidos de que si el proyecto, financiado por la Unión Europea, tiene éxito, va a revolucionar la enseñanza, ya que los robots ayudarían a los niños a convertirse en políglotas.

“Neo se puede mover y puede ver, por el momento. Nuestra tarea es lograr que se pueda comunicar”, dice el profesor Kopp a EL PAÍS. “Nosotros somos responsables de que el robot se vuelva inteligente, que entienda lo que se le dice y lo que ve, pero también que entienda la forma de pensar de un niño”.

El proyecto que puso en marcha el equipo que dirige el doctor Stefan Kopp, un experto en inteligencia artificial, contempla tres fases. La primera, que ya está en marcha, consiste en llevar el androide a los jardines de infancia que funcionan en la ciudad de Bielefeld. Después de valorar desde un punto de vista científico el resultado de la fase experimental, comenzará la segunda fase, que consiste en desarrollar modelos para que los robots cumplan su función de maestros.

La primera y la segunda fase del proyecto pueden durar año y medio; en ese plazo el equipo desea poner a prueba las habilidades de Neo para reconocer los gestos y la mímica de los niños y, en caso necesario, ayudarles para que se expresen mejor. Neo será programado para que ayude a los niños a construir frases. En una etapa más avanzada será capaz de dominar la síntesis y la gramática.

“El desarrollo del lenguaje mediante los robots es un complemento individual para la oferta actual que ofrecen los jardines de infancia”, señala el doctor Kopp. “Con ello le ofreceremos a los niños inmigrantes la posibilidad de aprender el idioma de una forma divertida, pero también es una herramienta para que los niños alemanes aprendan un nuevo idioma, como el inglés”.

Antes de poner en marcha el proyecto, el equipo de investigadores de la Universidad de Bielefeld ya había descubierto que los niños se integraban perfectamente con el robot y que no tenían problemas para comunicarse con Neo. Los estudios realizados les señalaron que los niños podían aprender mejor y más rápido una lengua extranjera con este androide que con los métodos profesionales.

Para facilitar la comunicación con los niños, Neo, que fue ideado por la firma francesa Aldebaran Robotics en 2004, tiene la apariencia de un ser humano, pequeño y simpático, con un torso, una cabeza, dos piernas y dos brazos. La atracción que despierta en los niños y la posibilidad de que puedan ayudar a los pequeños a conocer el idioma del país adoptado convenció a la UE a destinar tres millones de euros para fomentar el proyecto, en el que participan, aparte de la Universidad de Bielefeld, otros cuatro planteles universitarios europeos en Gran Bretaña, Holanda, Bélgica y Turquía.

El trabajo del equipo que dirige Stefan Kopp está recién comenzado, pero el grupo de científicos está convencido de que Neo puede revolucionar la enseñanza de lenguas extranjeras. “Cuando demostremos su eficacia, puede haber en menos de dos años un pequeño ejército de robots en los salones de clases”, afirma el científico.

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