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EE UU y Rusia refuerzan su presencia militar en el norte kurdo de Siria

De acuerdo a fuentes locales, los contingentes de ambos países están preparando sendos aeropuertos para su uso militar en la lucha contra el ISIS

En las últimas semanas contingentes militares de Estados Unidos y Rusia han tomado posiciones en dos puntos diferentes del norte de Siria, una zona que en su mayoría se encuentra controlada por las fuerzas kurdas de las Unidades de Protección Popular (YPG, en sus siglas en kurdo). De acuerdo a diversas fuerzas locales, el objetivo de ambos países es preparar dos aeropuertos para su uso militar en la campaña contra el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas inglesas). El centro de análisis de seguridad Stratfor publicó este viernes imágenes de satélite datadas el pasado 28 de diciembre en las que se aprecia cómo una pista de aterrizaje situada en la localidad de Rmeilan (noreste de Siria), antiguamente utilizada para labores agrícolas, ha sido ampliada de 700 a 1.315 metros, lo que permitiría el aterrizaje de aviones de carga militar.

“(Los estadounidenses) están preparando este aeródromo para su utilización en la lucha contra el ISIS”, aseguró a este periódico el viceministro de Exteriores del cantón kurdo de Kobane, Idris Nassan, quien añadió que estos trabajos de adecuación –todavía en marcha- no son secretos, sino que se están llevando a cabo en colaboración con las autoridades locales kurdas. Es más, un portavoz de las fuerzas kurdo-árabes contrarias al Estado Islámico explicó a Al Yazira que “las YPG entregaron el control del aeropuerto a EE UU bajo un acuerdo”.

La Casa Blanca autorizó el pasado octubre el despliegue de no más de 50 efectivos de operaciones especiales del Ejército en el norte de Siria, como parte del apoyo que EE UU otorga a la alianza Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) –liderada por los kurdos de las YPG pero que también cuenta con milicias árabes suníes, cristianas y turcomanas- en la lucha contra el ISIS. Un portavoz del Departamento de Defensa estadounidense, citado por BBC, explicó que el equipo de militares estadounidenses “necesita apoyo logístico ocasional”, y esta podría ser una de las razones de los trabajos en Rmeilan.

Al menos en dos ocasiones, el Ejército estadounidense ha lanzado desde el aire cargamentos de armas a las SDF por lo que, según un análisis de Stratfor, “la expansión de la pista de Rmeilan podría acelerar este proceso, al permitir a los aviones de EE UU aterrizar y entregar los suministros, en lugar de depender de lanzamientos aéreos”.

Por otro lado, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos informó de que decenas de militares rusos, incluidos ingenieros, aterrizaron en el aeropuerto de Qamishlo el pasado día 18 como parte de los planes de Moscú para incrementar el número de sus bases aéreas en Siria, ya que actualmente depende de las situadas en la franja costera de Latakia. “Un equipo de expertos rusos ha llegado para explorar el grado de preparación y qué se necesita para usar el aeropuerto de Qamishlo”, apuntó el Observatorio. El control de esta localidad, situada en la frontera con Turquía, está dividido entre fuerzas leales al régimen de Bachar el Asad y las milicias kurdas YPG. Un residente de Qamishlo confirmó a este diario la llegada de fuerzas rusas y que tanto el aeropuerto civil como el militar son habitualmente utilizados por el Ejército regular sirio ya que se trata de un enclave aislado de otros territorios dominados por el régimen.

“Está claro que ambas partes (EE UU y Rusia) están preparando los aeródromos para su uso militar contra el ISIS”, sostiene Idris Nassan, que saluda ambas iniciativas: “Nosotros estamos peleando contra el terrorismo y cualquiera que se sume, es bienvenido. Esta lucha contra el ISIS no se lleva a cabo en el nombre de Rojava (Kurdistán sirio) sino de toda la comunidad internacional”.

Con todo, el apoyo de EE UU y Rusia a los sirios kurdos –con los que Moscú ha estrechado lazos últimamente- no es bien visto desde Turquía, que considera a las YPG una organización ligada al grupo armado kurdo PKK, con el que libra su particular guerra. De hecho, el viernes, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, consideró “un asunto delicado” el despliegue de soldados rusos en Qamishlo y aseguró que sería uno de los temas a tratar hoy en su reunión con el vicepresidente de EE UU, Joe Biden, de visita oficial en Turquía. En una rueda de prensa en Estambul, el mandatario norteamericano subrayó que Turquía es un “socio estratégico” para Washington y que ambos países están “preparados para una solución militar” con el fin de “acabar con el ISIS”. Si bien Biden aseguró que el PKK es una amenaza para sus socios turcos, en anteriores ocasiones ha matizado que su Gobierno no ve de igual manera a las YPG kurdo-sirias.