Un informe denuncia el estancamiento democrático en América Latina

“La falta de avance entre 2006 y 2014 es impresionante”, señala el índice elaborado por The Economist

Tras Europa Occidental y Norteamérica, América Latina es la tercera región más democrática del mundo, según el Índice de Democracia 2015 del grupo The Economist. La publicación menciona que la “falta de progreso en la región es notable”, ya que mantiene la misma calificación (6,37) que en 2006. La región está conformada por 24 países, de los que solo uno es considerado como una “democracia plena”, Uruguay, y 15 como “democracias imperfectas”.

El informe Democracia en una era de ansiedad ha retirado a Costa Rica del grupo de 20 “democracias plenas”, entre las cuales solo hay dos países americanos: Uruguay y Estados Unidos. La publicación también registra retrocesos en la calidad de este sistema político en Bolivia, Brasil, México, Nicaragua y Venezuela. Estos países están entre los 15 Estados latinoamericanos incluidos en la categoría de “democracias imperfectas”, a la que pertenecen un total de 59.

El informe incluye 169 Estados independientes y dos territorios, y coloca por cuarto año consecutivo a Noruega en el primer lugar del conteo con 9,93 sobre 10. De acuerdo a la comparación 2014-2015, Argentina y Chile incrementaron ligeramente sus posiciones, y Ecuador y Cuba mantuvieron el mismo puntaje en el grupo de democracias con fallas.

Desafección política

“La falta de avance en América Latina entre 2006 y 2014 es impresionante”, señala. Desde 2006, el año con el mejor índice de democracia fue 2008 (con 6,43) y en 2015 registra 6,37 (igual que en 2006 y 2010). El documento registra que la consolidación de la democracia sigue bloqueada por la incapacidad de mejorar la efectividad política —el funcionamiento de los Gobiernos— y la cultura política: “Ello fomenta la desafección política, en particular en aquellos países con los mayores escándalos de corrupción que han salido a luz recientemente”. El informe destaca, entre otros, el debate por la destitución de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff; la renuncia y posterior arresto del presidente Otto Pérez Molina en Guatemala; y las acusaciones de corrupción de la Casa Blanca hacia el presidente mexicano, Peña Nieto, y su esposa.

El analista Rodrigo Aguilera dice que “en la medida que los votantes sienten que las opciones en la boleta son más de lo mismo se multiplican las actitudes que fomentan populismo e inestabilidad”.