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Un adolescente mata a cuatro personas a tiros en el norte de Canadá

El atacante disparó a sus dos hermanos en casa y después abrió fuego en un instituto

Un adolescente armado mató a tiros a cuatro personas, dos de ellas en un instituto, en la localidad de La Loche, al norte de Canadá. El atacante disparó primero a sus dos hermanos pequeños en su casa y posteriormente se dirigió a la escuela de secundaria, donde mató a una profesora de 23 años y a otra persona, según el alcalde en funciones de La Loche, Kevin Janvier, padre además de la maestra fallecida. Inicialmente, el primer ministro, Justin Trudeau, informó de que eran cinco los muertos y dos los heridos en estado crítico, pero la cifra fue posteriormente rebajada por la policía.

El tiroteo se produjo en una pequeña y pobre comunidad de 2.700 habitantes, poblada en su mayoría por indígenas de la etnia dene, en la remota provincia de Saskatchewan, a unos 3.500 kilómetros al noroeste de Toronto. El atacante fue detenido por la policía y se encuentra bajo custodia. No se ha informado acerca de su identidad ni de las causas del suceso.

Uno de los alumnos de la escuela, Noel Desjarlais, describió a la televisión pública canadiense CBC lo sucedido: "Hubo muchos gritos. Escuché seis o siete disparos antes de que saliera. Creo que hubo más disparos cuando estaba saliendo", dijo. Tras el incidente todas las escuelas fueron cerradas.

"Después de disparar a sus dos hermanos, volvió andando a la escuela y disparó a una profesora y a una chica. Los cuatro murieron", explicó Joe Lemaigre, amigo de la familia del atacante. "Conozco a la familia. La madre trabajaba en Fort McMurray y su abuelo salió a comprar. Fue entonces cuando les disparó". 

Los tiroteos son raros en Canadá, con una legislación de control de armas más estricta que en Estados Unidos. El peor incidente en un centro de enseñanza en el país se produjo en 1989, cuando 14 estudiantes universitarios murieron en la Escuela Politécnica de Montreal. Otro tiroteo en la Universidad Concordia, también en Montreal, causó cuatro muertos en 1992.

Trudeau, quien lamentó los hechos, aseguró que la situación está bajo control. “Obviamente esta es la peor pesadilla de cualquier padre. Cuando hablé con los dirigentes de la localidad, me dijeron que la comunidad está compungida", dijo el primer ministro.