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TRIBUNA

Ecocidio en Cancún

¿Qué pasa con nosotros? ¿Cuándo vamos a aprender? ¿Cuándo se reemplazará la codicia con el amor y la compasión?

En la muy publicitada Cumbre climática de Paris COP21, cerca de 200 naciones se comprometieron a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y hacer sus mejores esfuerzos para reforzar las leyes ambientales.

Como documento escrito está bien, así como las imágenes de los sonrientes participantes. Pero por desgracia, es un Acuerdo y no un Tratado, por lo que no es obligatorio y sobre todo va a depender de la buena voluntad de los gobiernos.

Los seres humanos somos parte de este maravilloso mundo que compartimos con otros animales y plantas. Nos hemos autonombrado "Reyes de la Creación", pero nuestra conducta no ha sido la mejor para el planeta ni nuestros prójimos. Seguimos con la espada de Damocles de las armas nucleares pendiendo sobre nuestras cabezas. Sabemos bien que el poder para vaporizar toda la vida en la Tierra existe con el simple toque de un botón. Pero al mismo tiempo, otras formas de lograr desaparecer nuestra presencia en esta hermosa Burbuja Azul continúan sin parar, con o sin acuerdos.

El 20 de enero de 2016, la NASA hizo el anuncio en forma conjunta con la NOAA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, sobre que el 2015 destrozó el récord de 2014 para convertirse en el año más caluroso jamás registrado. Esto es otra señal de que la Tierra se está calentando y provocando el innegable Cambio Climático. Pero incluso con todos estos datos indiscutibles, la destrucción de los bosques, ríos, lagos y zonas verdes avanza sin cesar.

Como muestra de lo que estamos diciendo, en el famoso balneario de Cancún, Quintana Roo, México, un ecocidio acaba de cometerse con el apoyo y la conformidad de las autoridades.

Las personas con sus hijos trataron en vano de detener el ecocidio. Sus armas eran sus voces y sus cuerpos

En una rápida operación en la madrugada del 16 de enero, enormes excavadoras y equipos de movimiento de tierra comenzaron destruir la vibrante y llena de vida ciénaga de manglares de Tajamar, un oasis en medio de un mar de cemento y cristal. Fuerzas policiales antidisturbios contuvieron a ciudadanos que protestaban por la destrucción desoladora. Hubo escenas de enormes proporciones similares a las de la Amazonía donde sus habitantes se han enfrentado a las excavadoras. En Cancún, las personas con sus hijos trataron en vano de detener el ecocidio. Sus armas eran sus voces y sus cuerpos, y los niños portaban carteles con la pregunta: "¿Qué quedará para nosotros".

El Gobernador del Estado de Quintana Roo, Roberto Borge, justificó la devastación de los manglares. Él afirma que FONATUR (Fondo Nacional para el Turismo) tiene permiso de SEMARNAT (Secretaria de Medio Ambiente) para continuar con el plan de desarrollo urbano "para garantizar la sostenibilidad y el crecimiento ordenado."

Ese desarrollo incluirá condominios, tiendas, hoteles y hasta una basílica que albergaría a 1500 personas. El obispo de Cancún, Pedro Elizondo, ha promovido activamente la construcción de esta obra. Esto sería parte de las fuerzas destructivas que están aniquilando una ancestral y vital zona verde. Es una total contradicción a lo que predica el Papa Francisco sobre la protección del medio ambiente en su Encíclica "Laudatto-Si"- "El Cuidado de nuestra casa común". En ella, el Papa nos dice: "hay una creciente sensibilidad hacia el medio ambiente y la necesidad de proteger a la naturaleza, junto con una mayor preocupación, genuina y angustiante, por lo que está pasando en nuestro planeta".

El diario mexicano El Economista ha publicado la lista de las empresas y particulares, entre ellos el Ayuntamiento, quienes reclaman la propiedad de este espacio natural. Esta área es de gran importancia no sólo para la flora y la fauna que hasta hace unos días existían allí, sino también como una zona de amortiguamiento para los huracanes.

Ese desarrollo incluirá una basílica que albergaría a 1500 personas. El obispo de Cancún ha promovido activamente la construcción de esta obra

El Dr. David Krieger, Presidente de la Nuclear Age Peace Foundation comentó: "Las imágenes de este lamentable suceso muestra un microcosmos de la forma en que los seres humanos estamos contaminando nuestro hogar y destruyendo el planeta. Es terrible y muy preocupante. Y tenemos que preguntarnos: ¿Qué pasa con nosotros? ¿Cuándo vamos a aprender? ¿Cuándo se reemplazará la codicia con el amor y la compasión?".

Rubén D. Arvizu es director General para América Latina de la organización de Jean-Michel Cousteau, Ocean Futures Society, Embajador del Pacto Climático Global de Ciudades y Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation,