La temeridad del capitán y el viento causaron el naufragio fatal en el Caribe

El Gobierno de Costa Rica decreta duelo nacional por la muerte de trece turistas costarricenses la tarde del 23 de enero

La Fuerza Naval de Nicaragua había prohibido zarpar, pero el capitán de la panga creyó poder enfrentar la violencia del viento y se atrevió. El resultado de este viaje turístico en el Caribe Sur de Nicaragua circuló un rato después como noticia trágica: trece turistas costarricenses muertos en un naufragio la tarde de este sábado a 12 kilómetros de Corn Island, una de las atracciones turísticas en boga para el mercado en Costa Rica y para la aún incipiente industria nicaragüense.

La información posterior ha permitido explicar el accidente. La embarcación 'Reina del Caribe' llevaba 32 pasajeros de vuelta entre Little Corn Island y Corn Island después de una jornada de playa, pero la panga sucumbió ante la potencia del viento y el oleaje. Las fuerzas de socorro solo pudieron rescatar a 19 personas, incluido el capitán Hilario Fermín Blandón, quien ahora enfrenta cargos por homicidio imprudencial y exposición de personas al peligro, informó a la prensa el subdirector de la Policía Nacional de Nicaragua, general Francisco Díaz.

El grupo de turistas lo formaban 25 costarricenses, cuatro estadounidenses y una nicaragüense. Iban coordinados por una agencia de viajes que contrató el servicio de transporte entre ambas islas a Blandón con su ayudante Eliot Ebsalón Prats. El clima era adverso y las autoridades navales había prohibido zarpar, pero igual la panga salió por la mañana de Corn Island hacia la isla vecina, a 15 kilómetros de distancia. Allí pasaron tres horas y quisieron volver después de las 13 horas, cuando las condiciones eran todavía más peligrosas, con olas de hasta dos metros, reportaron las autoridades.

“El tiempo se puso muy feo y el mar estaba muy picado. Los vientos eran increíbles y la lancha volcó. Ahí empezó la pesadilla”, contó a la prensa costarricense Róger Núñez, un socorrista costarricense que era parte del grupo de turistas pero se abstuvo de hacer el viaje en esa embarcación. Sí lo hizo una cuñada suya que murió con los otros 12 pasajeros. Vio a las autoridades locales descargar los cadáveres en el puerto de Corn Island, mientras el timonel y su ayudante eran aprehendidos. 

“Esto se da por la negligencia, por la actitud temeraria de estos dueños de embarcaciones que sabiendo que había una orden de no navegar se prestan para realizar estos viajes a costa del riesgo para otras personas”, indicó el jefe de la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua, Marvin Corrales.

Tampoco eran raras esas condiciones, recuerda el joven Diego Bosque, quien en julio pasado hizo ese viaje de 40 minutos con su novia entre Corn Island y la isla cercana. “Uno no se imagina las condiciones hasta que está ya muy adentro y nadie le advierte sobre ese oleaje. Es definitivamente un riesgo ir en esa lancha”, recordó este domingo tras conocer la noticia del accidente. La diferencia adicional es que en el viaje de este sábado no todos llevaban chaleco salvavidas.

La tragedia motivó un mensaje de solidaridad de la Primera Dama, Rosario Murillo, hacia Costa Rica. Por un momento han quedado aparcadas las frecuentes hostilidades políticas entre gobiernos y las fuerzas de socorro aseguran estar trabajando con una absoluta coordinación. Los sobrevivientes han llegado a Managua casi al mediodía de este domingo, donde esperan por el vuelo que los lleve a casa. Los cadáveres también serían enviados este domingo a Costa Rica por instrucciones del presidente nicaragüense Daniel Ortega.

Por su parte, el presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, ha decretado este domingo duelo nacional para toda la jornada de este lunes y ha manifestado la solidaridad con las familias afectadas. Además el canciller tico, Manuel González, ha sido explícito en su agradecimiento a las autoridades nicaragüenses por la atención de los sobrevivientes y por la agilidad en el proceso de repatriación de las víctimas.

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