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‘The Washington Post’ vence a ‘The New York Times’ en la batalla digital

El diario de la capital estadounidense superó en visitas en octubre al periódico neoyorkino, y desde entonces ha incrementado esa ventaja

El listado de los diarios con más visitantes por internet en Estados Unidos ha sufrido un auténtico sacudón en las últimas semanas: el periódico The Washington Post, el más importante en la capital de ese país, ha destronado al mítico The New York Times, considerado el periódico más influyente del mundo. El hecho se produjo el pasado mes de octubre cuando se conocieron las estadísticas de la firma comScore, según las cuales el Post, con 67 millones de visitantes únicos, había sobrepasado en un millón al Times, y desde entonces la ventaja del rotativo de capitalino se ha ampliado poco a poco.

El cambio había pasado casi inadvertido hasta que el propietario de The Washington Post, que es también el fundador y dueño de Amazon, Jeff Bezos, lo hizo notar a finales de noviembre en un diálogo televisado en la CBS con el famoso periodista Charlie Rose. “Siempre hemos sido un periódico local”, dijo entonces el multimillonario estadounidense, “pero hemos superado a The New York Times en número de visitas online, lo cual es un logro gigantesco para el equipo del Post”.

Esa ventaja del Post sobre el Times no ha sido un fenómeno aislado: lejos de estancarse, ha aumentado en los últimos dos meses. En diciembre, según comScore, el número de visitas a la web del diario de Washington alcanzó los 76 millones mientras que la de The New York Times recibió un total de 70,2 millones. Todo ello significa que ningún periódico de circulación diaria sobrepasa ahora al Post en navegadores únicos por internet en Estados Unidos. Detrás de ambos rotativos se encuentran el USA Today, con 56,2 millones de visitas, y The Wall Street Journal, con 34,8 millones.

Desde la llegada de Bezos, el Post ha enfocado buena parte de sus inversiones a las plataformas digitales y a la contratación de periodistas y técnicos dedicados a la web

La idea de que The Washington Post se convirtiera en el periódico más visitado en la web se le atribuye a Jeff Bezos. Él mismo, que en agosto de 2013 compró por 250 millones de dólares el periódico y que con 50.800 millones es actualmente el cuarto hombre más rico del planeta –detrás de Bill Gates, Amancio Ortega y Warren Buffett–, se la transmitió entonces al director del periódico, Marty Baron. “Voy a construirle una pista”, le dijo, “no para aterrizar sino para despegar”.

A partir de ese momento, The Washington Post ha enfocado buena parte de sus inversiones a las plataformas digitales y a la contratación de periodistas y técnicos dedicados a la web. Y eso que el Post tiene en total unos 400 periodistas menos que el Times. Pero, como explica Marty Baron, a quien también se le debe el éxito del periódico, “escribir para internet es distinto porque requiere una manera más casual de redactar y la utilización de herramientas como el video o los links que lleven a otros textos”.

Tanto The New York Times como The Washington Post ocupan lugares preeminentes en la historia del periodismo estadounidense y mundial. El primero de ellos, fundado en 1851, se transformó en un diario de referencia desde que en 1896 fue adquirido por Adolph Ochs, entonces propietario de The Chatanooga Times y patriarca de la familia Sulzberger que lo controla desde aquel tiempo. Más de 110 premios Pulitzer corroboran el prestigio del rotativo neoyorkino.

Por su parte, The Washington Post nació en 1877 y dio un giro radical en 1933 cuando tras el descalabro de las bolsas fue comprado en una subasta por el empresario Eugene Meyer, cuyos descendientes, los Graham, lo conservaron celosamente hasta que aceptaron la oferta de Jeff Bezos. Diario verdaderamente local de Washington, su mayor éxito lo obtuvo cuando, de la mano del director Ben Bradlee, los reporteros Bob Woodward y Carl Bernstein destaparon a mediados de los años 70 el escándalo de Watergate, un caso de espionaje de la campaña republicana a la demócrata, lo que precipitó la renuncia en agosto de 1974 del presidente estadounidense Richard Nixon.