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La victoria de Marcelo de Sousa abre brechas en la izquierda portuguesa

El PC obtiene el peor resultado de su historia, otra vez superado por el Bloco de Esquerda

El triunfo arrollador de Marcelo Rebelo de Sousa en las elecciones para la presidencia de Portugal abrió en la misma noche del pasado domingo varias brechas en los partidos de izquierda: en el Partido Socialista (PS), con la derrota de los dos candidatos de su órbita, pero sobre todo en el Partido Comunista (PC), sobrepasado, por segunda vez, por los aires nuevos del Bloco de Esquerda.

“Podíamos haber presentado un candidato o una candidata más graciosilla que, con un discurso populista, hubiera sacado más votos”. Con esta frase tan zafia como simple, justificó el secretario general del PC, Jerónimo de Sousa, la debacle de su partido. Su candidato, Edgar Silva, un exsacerdote de Madeira, obtuvo el 3,9% de los votos, el peor resultado electoral de su historia.

El rapapolvo confirma que el PC ha dejado de ser la referencia de la izquierda ortodoxa. La renovación del Bloco de Esquerda (creado en 2000), con las cabezas pensantes de Catarina Martins, Mariana Mortagua y Marisa Matías entre otras va arrinconando la dialéctica del PC, que en la noche del domingo sonó casposa como nunca, pues es difícil identificar la frivolidad con la eurodiputada del Bloco.

Marisa Matías obtuvo el domingo el 10,1% de los votos, frente al 3,9% del candidato comunista. Si en las legislativas el Bloco le ganó al PC por dos puntos, ahora fue por más de seis. Los dos partidos luchan por conseguir un mismo voto, y eso está abriendo dudas en el Comité Central del PC desde que en noviembre aprobara (tras 11 horas de debate) apoyar a un Gobierno socialista.

Primer discurso del nuevo Presidente

Marcelo Rebelo de Sousa tomará posesión de la Presidencia del país el próximo 9 de marzo, relevando a Aníbal Cavaco Silva.

En su primer discurso, pronunciado en la noche del domingo en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Lisboa, en donde imparte cátedra desde 1989, Marcelo de Sousa sentó las bases de su mandato: la unidad social del país.

“Un país como el nuestro, que está saliendo de una crisis económica y social profunda, no puede darse el lujo de desperdiciar energías. Cuanto más cohesionados estemos, más fuertes seremos en el combate de las injusticias y en la promoción de la credibilidad y de la esperanza en el futuro”.

“Tenemos que actuar con prudencia para minimizar los riesgos. Tenemos que ser capaces de crecer de forma sostenida, de generar empleo, de corregir injusticias sociales que la crisis agravó, pero tenemos que hacer todo eso sin comprometer la solidez financiera”.

“En palabras sencillas y directas, en el tiempo que viene la opción es clara: o crecemos económicamente de forma sostenida, creando justicia social, combatiendo la exclusión, la pobreza y la desigualdad, al mismo tiempo que moralizamos la vida pública y atajamos las corrupciones, o solo contribuiremos a agravar las tensiones sociales y los radicalismos políticos”.

Fue el discurso del candidato “de la izquierda de la derecha”, como se definió Rebelo durante la campaña.

No es la primera vez que De Sousa lanza dardos al Bloco. En una reciente entrevista, ironizaba por la ideología del Bloco. “Yo no consigo saber cuál es”, decía. Y también criticó la estrategia publicitaria del Bloco durante las negociaciones para apoyar el Gobierno socialista, frente al secretismo tradicional del PC, que rehusó fotografiarse con el Bloco cuando firmaron los pactos de Gobierno.

El mal resultado de Edgar Silva y la segunda derrota del PC frente al Bloco abren el proceso de relevo o reelección de su secretario general, que hace un año parecía segura, y debilita su estrategia de apoyo al Gobierno socialista. Aunque poco tienen que ver unas elecciones legislativas con las presidenciales, el hecho es que desde que el PC y el Bloco apoyaron al Gobierno socialista, el rédito electoral del Bloco ha crecido y el del PC ha caído. La preparación de las elecciones municipales del próximo año donde el PC es más fuerte va a marcar la estrategia de los comunistas.

António Costa, victorioso pese a la derrota

El otro partido derrotado en estas elecciones, aunque oficialmente no presentara candidato, es el socialista. Los dos candidatos a los que apoyaba (Sampaio da Nóvoa y Maria de Belém) fueron derrotados, pero su secretario general, António Costa, sale victorioso de esta su segunda derrota. De la primera, las legislativas, acabó como primer ministro, en esta ocasión puede haber acabado indirectamente con el ala crítica del partido, y, además, se asegura una cohabitación cómoda con Rebelo de Sousa.

Belém, representante del ala crítica del partido, solo obtuvo el 4,2% de los votos, lo que da idea de su debilidad; mientras que Da Nóvoa (22,9%), era un candidato inventado por Costa para atraer el voto de toda la izquierda, más allá del PS, como lo demuestra que fuera apoyado por Livre, el partido extraparlamentario escindido del Bloco. Un Sampaio da Nóvoa en la presidencia hubiera sido más incómodo para Costa, pues habría presionado para seguir una política más cercana al PC.

“Las elecciones presidenciales han sido una derrota de toda la izquierda, y por tanto también del PS”, resumió el socialista Manuel Alegre, que apoyó hasta el final a Maria de Belém. En la salutación al nuevo presidente, el primer ministro António Costa no hizo referencia alguna a la derrota de sus dos candidatos oficiosos.

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