La ONU convoca a las partes en conflicto a negociar la paz en Siria

La división de la oposición y las objeciones del régimen aplazan hasta el viernes el diálogo de Ginebra

Tras un descarnado tira y afloja sobre quiénes deben representar a la oposición, Naciones Unidas convocó este lunes a las partes en conflicto en Siria para emprender una nueva ronda de negociaciones  de paz a partir del viernes en Ginebra tras casi cinco años de guerra. El Consejo de Seguridad había previsto que las conversaciones se iniciaran precisamente el lunes, pero los desencuentros entre el régimen de Damasco y los rebeldes encuadrados por Arabia Saudí han sido de tal intensidad que el enviado especial de la ONU, Staffan de Mistura, parecía estar a punto de tirar la toalla.

De Mistura compareció ayer finalmente en el Palacio de las Naciones para anunciar que a partir de hoy enviará las invitaciones para estrenar el día 29 el llamado diálogo Ginebra III, tras el fracaso en 2014 de Ginebra II. “Todavía existen riesgos políticos”, reconoció el enviado de la ONU, citado por Reuters. Está previsto que las conversaciones “de proximidad” o indirectas, con el objetivo de lograr una salida política al conflicto, duren al menos seis meses. Una primera fase de dos o tres semanas estará centrada en la búsqueda de un alto el fuego para poder enviar ayuda humanitaria a la población y en la lucha contra el yihadismo. Para ello los delegados se encontraran en salas separadas del Palacio de las Naciones y De Mistura les trasladará las propuestas.

Desde el estallido de la guerra civil en 2011, más de 260.000 personas han muerto y la mitad de los 22 millones de sirios se han visto desplazados de sus casas. El éxodo de unos cinco millones de refugiados ha saturado la capacidad de respuesta humanitaria de los países vecinos y ha proyectado hacia Europa desde el pasado verano oleadas de civiles.

“Lo más importante es mantener el actual impulso para poder hablar en el futuro sobre un Gobierno [de unidad], de una reforma constitucional o de la celebración de elecciones [previstas en 2017 en la hoja de ruta suscrita en Viena el pasado noviembre]”, apuntó de Mistura, quien aspira a que representantes de la sociedad civil y de asociaciones de mujeres asistan al diálogo de Ginebra.

El Gobierno de Damasco ya ha aceptado participar en las conversaciones, aunque objeta la presencia de algunos representantes en la delegación de la oposición presentada por Riad, en la que figura a la cabeza Mohamed Alush, comandante del llamado Ejército del Islam. El grupo de Alush es considerado por Rusia y Siria como una organización terrorista. De Mistura aún no ha precisado a quién enviará las invitaciones, aunque ayer adelantó que intentará ser “tan inclusivo como sea posible”. Queda claro que ni el ISIS ni el Frente al Nusra (filial de Al Qaeda), calificados por la ONU como grupos terroristas, estarán en la ronda de Ginebra.

Fuentes de la ONU citadas por la agencia Bloomberg no descartan que De Mistura invite a una segunda delegación de la oposición en la que se incluirían los kurdos del Partido de la Unión Democrática (PYD, en sus siglas en inglés), cuyas milicias han participado activamente en la lucha contra el Estado Islámico en el norte de Siria y han contado con el apoyo directo de Estados Unidos. Turquía, sin embargo, rechaza su presencia ya que les asocia con la guerrilla separatista del PKK, que opera en el sureste de Anatolia.

Más información