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China expulsa al activista sueco que “confesó” en televisión

Peter Dahlin es cofundador de una ONG que trabajaba con abogados pro derechos humanos

China confirmó este martes la expulsión del activista sueco Peter Dahlin, cofundador de la ONG China Urgent Action Working Group. Dahlin, de 35 años, había protagonizado la semana pasada una “confesión” aparentemente forzada y emitida por la televisión oficial china, CCTV, en la que pedía disculpas por haber “herido los sentimientos del pueblo chino”.

“Lo hemos deportado”, confirmó este martes la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Hua Chunyin, en la rueda de prensa diaria de este organismo. Dahlin llegó este martes a Suecia.

El cooperante parece haberse visto implicado en la campaña que el Gobierno lleva a cabo contra abogados locales pro derechos humanos. China Urgent Action tiene como fin procurar formación sobre el Estado de derecho y ayuda a abogados y activistas pro derechos humanos.

Dahlin había desaparecido el pasado día 4, cuando se disponía a tomar un vuelo hacia Tailandia junto a su novia, la ciudadana china Pan Jingling. A los pocos días, su ONG denunció que se encontraba en manos de la policía china. Las autoridades le habían declarado sospechoso de fomentar desórdenes públicos y de “poner en peligro la seguridad nacional”.

En una entrevista emitida por la radio nacional sueca, Dahlin ha precisado que ha sido puesto en libertad gracias a la intervención de las autoridades de su país y por cuestiones de salud: padece una enfermedad genética que le obliga a medicarse diariamente. “Me han puesto en libertad por razones médicas y diplomáticas. Eso quiere decir que las acusaciones contra mí se mantienen y que si vuelvo a China me llevarán a juicio”, ha declarado tras su llegada a Suecia.

La detención de Dahlin había suscitado una profunda inquietud entre las ONG internacionales en China. El régimen chino prepara un proyecto de ley que las dejaría bajo la supervisión del Ministerio de Seguridad Pública e impondría fuertes controles sobre su funcionamiento. Diversos académicos y analistas han interpretado la medida contra el activista sueco como un aviso a este colectivo.

En su blog personal, el respetado especialista estadounidense en Derecho chino Jerome Cohen, de la Universidad de Nueva York, escribe: “Puedo ver por qué China le ha puesto ya en libertad. Las autoridades han hecho lo que querían hacer, diseminando intimidación y miedo en los sectores legales y de las ONG, tanto extranjeros como chinos”.

La ministra de Exteriores sueca, Margot Wallstrom, expresó su satisfacción por la puesta en libertad de Dahlin en un comunicado: “Es el resultado de los intensos contactos entre el ministerio sueco y representantes chinos”, declaró. Estocolmo también ha protestado por la detención de otro de sus nacionales, el editor residente en Hong Kong Gui Minhai, que desapareció de su apartamento playero en Tailandia para reaparecer en otra “confesión” televisada dos días antes de la del cooperante.