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Un nieto de Jomeini vetado para participar en las elecciones en Irán

El primer pariente del líder de la revolución que intenta entrar en política es considerado un moderado

La batalla electoral en Irán ha empezado antes siquiera de que se inicie la campaña a los comicios del 26 de febrero. La noticia del veto a Hasan Jomeini, nieto del fundador de la República Islámica, ha venido a reforzar este miércoles las persistentes quejas reformistas de que los conservadores intentan bloquearles el paso. Jomeini aspiraba a un puesto en la Asamblea de Expertos, pero también entre los candidatos al Parlamento, la mayoría de los descalificados pertenecen a la corriente que apoya la apertura del presidente Hasan Rohani.

“Anoche quedó claro que el Consejo de Guardianes de la Constitución no ha podido verificar la competencia [religiosa] de mi padre, a pesar de la opinión de una decena de ulemas”, anunciaba Ahmad Jomeini en Instagram.

Sólo 166 de los 801 candidatos a la Asamblea de Expertos han logrado el visto bueno del Consejo, según anunció su portavoz. Entre los aprobados, todos hombres, están sin embargo, el propio Rohani y quien se considera su mentor político, el veterano ex presidente Rafsanyani. Los rechazados tienen hasta el sábado para presentar alegaciones.

La Asamblea de Expertos es una cámara específica del peculiar sistema iraní que se ocupa de supervisar la tarea del líder supremo, al que en teoría puede incluso cesar, y llegado el caso, designa a su sucesor. Dado que sus 88 miembros, todos miembros del clero chií, se eligen por un período de ocho años y el actual líder, el ayatolá Ali Jamenei, tiene 76 años, no es descabellado pensar que pueda corresponderle tan importante tarea. De ahí, la importancia de quienes vayan a formar parte de ella.

La exclusión de Jomeini, de 43 años y con gran tirón popular entre los reformistas, no ha sido del todo una sorpresa. El primer miembro de la familia en presentarse a una elección no participó en un examen de teología que el Consejo organizó a primeros de enero en medio de una controversia sobre si se le había o no comunicado la cita. Ese órgano, que tiene la potestad de preseleccionar a quienes concurren a los comicios y supervisar la legislación, lo integran 12 juristas islámicos designados por el líder supremo.

La semana pasada el Consejo ya descalificó al 60% de los 12.123 inscritos para competir por uno de los 290 escaños del Parlamento. De acuerdo con los medios iraníes, la mayoría de los rechazados son próximos a Rohani o reformistas.

“Voy a usar todo mi poder para proteger los derechos de los candidatos”, prometió el presidente quien esperaba que el éxito del acuerdo nuclear le ayudara a arrebatar el control del Parlamento y la Asamblea de Expertos a los ultraconservadores. Pero Jamenei, que tiene la última palabra en los asuntos de Estado, ha respaldado la selección.

“El sistema electoral iraní tiene graves problemas estructurales que dificultan unas elecciones libres y justas”, ha denunciado Sarah Leah Whitson, directora de Oriente Próximo en Human Rights Watch (HRW). Para esta organización, el sistema no sólo descalifica sobre bases de dudosa legalidad, sino que actúa de forma arbitraria para dejar a la gente sin verdaderas alternativas de voto.

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