Fundamedios denuncia con humor la censura en Ecuador

Una web recopila casos de ataques a la libertad de expresión y los presenta de una manera muy particular

La Fundación Andina para la Observación y Estudio de Medios (Fundamedios) contabilizó 377 agresiones contra medios y periodistas ecuatorianos en 2015, un 44% más que el año pasado, que se cerró con 254 agresiones. Y para presentar estas cifras de manera diferente, Fundamedios ha creado el portal Censuracom.ec, que usa el mismo sufijo que llevan las siglas de las entidades estatales que regulan la comunicación en Ecuador (Supercom, Cordicom, Secom). “No queríamos que las cifras caigan en saco roto, queríamos tener mucho más impacto y usamos la ironía, el humor y la caricatura”, explica César Ricaurte, director de la fundación. Pero el nuevo sitio web no ha estado activo ni 24 horas. Recibió un ataque informático un día después de su lanzamiento, el pasado viernes.

En el portal se establece el ranking de los villanos de 2015, que destaca a los cargos públicos que han protagonizado más ataques a la libertad de expresión. En los primeros lugares están el superintendente de Comunicación, Carlos Ochoa; seguido del exsecretario de Comunicación, Fernando Alvarado; y el presidente Rafael Correa. También se hace un recuento de las resoluciones más polémicas de la Superintendencia de la Comunicación (Supercom) y la ganadora es la sanción del 13 de mayo de 2015 al diario La Hora por no publicar la rendición de cuentas del alcalde de Loja, Bolívar Castillo.

Cierre de medios

Siguiendo el tono humorístico, aparece la categoría 'Cañonazos contra la prensa', en la que figuran las réplicas más insólitas que funcionarios o instituciones gubernamentales han publicado en los medios. Una de ellas es la rectificación sobre el reajuste presupuestario que tuvo el megaproyecto hidroeléctrico Coca Codo Sinclair, que el diario El Comercio tuvo que publicar en la portada, el 20 de mayo de 2015, pese a tener informaciones que hablaban de un aumento de más de 600 millones de dólares.

La enmienda constitucional, aprobada el 3 diciembre de 2015, que hace que la comunicación sea considerada un servicio público, está clasificada como un “latigazo a la libertad”. Y así se enumera una serie de ataques a la libertad de expresión, como la censura de contenidos en Internet a través de la empresa española Ares Rights, el cierre de medios e incautación de equipos, el discurso estigmatizante sobre objetivos periodísticos concretos, agresiones físicas, prisión y represión en contra de quienes ejercen el derecho a la protesta... Todo esto, a decir de Fundamedios, configura un panorama desolador para la libertad de expresión en 2016. Correa criticó el informe de Fundamedios y en tono jocoso dijo que incluso se han reportado los divorcios entre periodistas. 

Fundamedios reactivó la página y trabaja para detectar qué fue lo que pasó. Recuerdan que el año pasado, justo después de presentar su informe anual, también sufrieron un ataque similar. El reto de la fundación en este año preelectoral es construir una agenda de comunicación democrática con vías a la transición política. “No es suficiente que algunos precandidatos se pronuncien en torno a la derogación de la ley de comunicación, hay que desmontar una normativa, desde la Constitución y ocho leyes más que hemos detectado que han arrinconado a la prensa”, señala Ricaurte. La fundación, sin embargo, va con tiento porque en 2015 la Secretaría de Comunicación (Secom) estuvo a punto de cerrarla por, supuestamente, emitir contenidos políticos.

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