Macri reforma el espacio de memoria de la ESMA

El presidente argentino quiere que, además de las organizaciones de víctimas de la dictadura, estén allí otras de derechos humanos

Por la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA) pasaron 5.000 desaparecidos de la última dictadura militar de Argentina (1976-1983), todos bajo tortura y la mayoría de ellos enviados después a los vuelos de la muerte, arrojados al mar. Algunas mujeres parieron allí y les robaron sus bebés. Hasta 2004 la escuela militar siguió funcionando en estos terrenos de Buenos Aires hasta que el entonces presidente argentino, el peronista Néstor Kirchner (2003-2007), decidió crear ahí el Espacio Memoria y Derechos Humanos. Los edificios de la ESMA en los que habían permanecido los detenidos ilegalmente quedaron destinados a museo, pero los otros fueron ocupados por las organizaciones de víctimas del régimen, muchos de cuyos dirigentes se fueron identificando con el kirchnerismo por sus políticas de memoria, verdad y justicia sobre los crímenes de la represión, después de años de amnistías.

Ahora es Mauricio Macri, el primer político afiliado a un partido de centroderecha que gana unas elecciones presidenciales en la historia de Argentina, quien prevé reformar ese espacio, no para echar a esas entidades del Espacio Memoria sino para que también se muden allí otros organismos públicos locales e internacionales vinculados a los derechos humanos. Eso sí, su Gobierno ha anunciado que desplazará a dos kirchneristas con cargos ahí: el director del Archivo Nacional de la Memoria, Horacio Pietragalla, que fue uno de los bebés robados por la dictadura y que recuperó en 2003 su identidad por la lucha de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo, en la que ahora milita; y Eduardo Jozami, jefe del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti.

Decisiones simbólicas

“No venimos a deskirchnerizar la exESMA sino a plantear que sea una institución del Estado ligada a los derechos humanos, alejada de cualquier ideologización, que no es de un Gobierno ni de las organizaciones que se hacen dueñas del Gobierno”, comenta el secretario de Derechos Humanos del Gobierno de Macri, Claudio Avruj, que fue dirigente del colectivo judío en Argentina. Este funcionario ha acelerado la mudanza a la exESMA de su secretaría de Estado, un proceso que ya había comenzado con el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015). El kirchnerismo preveía mudar al Espacio Memoria la sede local de la Unesco, pero el Gobierno de Macri invitará también a la Unicef y el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Además mudará allí a la Secretaría de Derechos Humanos del ayuntamiento de Buenos Aires, en el que también gobierna su partido, Propuesta Republicana (PRO); los institutos nacionales contra la discriminación y de asuntos indígenas, las organizaciones de afrodescendientes y lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, y las defensorías del pueblo de la capital argentina y del Estado nacional.

El nuevo Gobierno ha dado señales que complacieron a las víctimas del régimen. Por un lado, confirmó a Claudia Carlotto, hija de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, en la dirección de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad, que se ocupa de la búsqueda de los 500 nietos robados. Por el otro, Avruj prometió que su secretaría continuará querellándose contra los acusados de crímenes de la dictadura y se quejó de la reciente liberación de 10 de ellos por una orden judicial, lo que le mereció críticas de algunos de sus seguidores afines.