La paz de Colombia y el zika eclipsan la IV Cumbre de la Celac

Miembros del organismo serán observadores internacionales en el proceso de paz con las FARC

La inclusión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en el proceso de paz colombiano y la lucha contra el virus del zika fueron los temas que se concretaron en la agenda de la IV Cumbre del organismo. El mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, fue uno de los protagonistas del encuentro y anunció que los miembros de la Celac aceptaron de manera unánime integrar el equipo de observadores internacionales que verificará la dejación de armas de la guerrilla, pero aclaró que ni Colombia ni las FARC escogerán a los participantes. Será el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el que aprobó la creación de esta misión política el pasado lunes, el que seleccionará y entrenará al personal que irá al terreno.

“Hoy estamos dando un paso muy importante para el fin de la guerra en Colombia”, declaró Santos y resaltó el hecho de que es el único conflicto en el mundo que se está resolviendo a través del diálogo. También habló de los acercamientos que tiene con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), aunque sin dar muchos detalles: “Estamos en la fase confidencial, espero que muy pronto iniciemos la fase abierta que nos permitirá avanzar a la paz con el ELN”. Lo que sí adelantó el mandatario colombiano es que Ecuador está siendo considerado como uno de los países donde se harán las negociaciones, debido a la “generosa oferta” hecha por el presidente Correa.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, fue otra de las protagonistas de la cita de la Celac. Ella puso sobre la mesa de debate el virus del zika y arrancó compromisos para que las autoridades de salud del organismo se reúnan lo más pronto posible para compartir experiencias y luchar contra la epidemia que afectará a todos los países de la región. Rousseff, por su parte, realizará una reunión por este tema el seno de Mercosur, el próximo martes, en Montevideo.

En la rueda de intervenciones, los representantes de los 33 miembros de la Celac hicieron referencias a los temas que trató de posicionar el anfitrión ecuatoriano y actual presidente pro-témpore del organismo, Rafael Correa: la lucha contra la pobreza, la reducción de la desigualdad, y la definición de la agenda 2020 en la región. Pero no todos comulgaron con la propuesta ecuatoriana, algunos mandatarios sugirieron ceñirse a la agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU y otros hablaron de sus temas propios: derechos laborales, problemas de género, desarrollo de la región, la inclusión de indígenas… Unos pocos compartieron experiencias concretas en la lucha contra la desigualdad como Enrique Peña Nieto, de México, que dijo que sus programas sociales (la Cruzada Nacional Contra el Hambre y el Programa Prospera) benefician a unas 11 millones de personas.

El pedido que trajo a Quito el canciller de Haití, Lener Renauld, puso a prueba a la Celac y evidenció su escasa institucionalidad. Renauld solicitó que una comisión del organismo medie en el proceso electoral de su país, pero al mismo tiempo había hecho un pedido similar a la Organización de Estados Americanos (OEA). Esto hizo que Correa, como presidente pro-témpore, dispusiera que una comisión integrada por países voluntarios (presumiblemente Ecuador, Venezuela, Ecuador, Bahamas y Uruguay) viaje a Haití y presente un informe, para luego decidir cómo apoyar al país caribeño.

A final de la jornada, que se alargó dos horas más de lo previsto, se aprobaron veinte declaraciones especiales entre las que figuran el desbloqueo de Cuba, el compromiso para luchar contra el cambio climático y la soberanía de Argentina en las Malvinas, entre otras; y se traspasó la presidencia del organismo a Danilo Medina, presidente de República Dominicana. “América Latina es a continuación de Asia la región con mayor incorporación a la clase media, pero junto con África Subsahariana la región con mayor desigualdad”, dijo en su discurso el presidente entrante, que estará hasta 2017, y puso en sus palabras los ejes de trabajo pendientes de los que habló el presidente Correa al inicio de la jornada: reducir desigualdades, fortalecer la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación, gestionar el financiamiento para el desarrollo y desarrollarse como bloque regional.