Una familia se ampara en la justicia mexicana para buscar a un represaliado del franquismo

Anais Huerta denuncia la desaparición forzada de su tío abuelo en España, en agosto de 1936.

La familia Huerta Llorente denunció este martes en México la desaparición forzada de Félix Llorente Gutiérrez, ferroviario, sindicalista, miembro del Socorro Rojo internacional, ejecutado presuntamente por falangistas en la provincia de Valladolid, en España, en agosto de 1936. Anais Huerta, sobrina nieta del desaparecido, presentó la denuncia ante la fiscalía mexicana acompañada de los abogados de Amnistía Internacional, y otras organizaciones.

En entrevista, Huerta, cineasta afincada en México, ha explicado que la justicia española nunca ha sido una opción para su familia. “Nunca se han investigado los crímenes del franquismo en España. Sabíamos por otras familias que los casos se archivaban, así que cuando nos contactó Amnistía, vimos que era buena opción”.

En caso de que la fiscalía mexicana admita a trámite la denuncia, otro país extranjero investigaría los crímenes cometidos durante la dictadura franquista. Ya en 2010, la juez argentina María Servini de Cubria empezó a indagar en el asunto, llegando a pedir la extradición de una veintena de antiguos cargos franquistas y la apertura de fosas de represaliados. Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España, ha señalado que existen tres posibilidades: que la fiscalía acepte la denuncia, que no la acepte, o que “la dejen dormir el sueño de los justos”, es decir, que no se den por enterados y eviten pronunciarse.

Si acepta, la justicia mexicana puede pedir lo que quiera a la española, igual que en el caso de la juez Servini. “En el caso de Argentina, España no ha colaborado”, ha criticado Beltrán, “las razones de la justicia española faltan a la verdad. Dicen que la jueza argentina no tiene competencias aquí porque en España ya se están investigando los crímenes del franquismo”.

La esperanza de Anais Huerta y Amnistía radica en la solidez de la investigación del caso, dirigida por la familia durante años. “Mi padre”, dice Huerta, “empezó a indagar en la historia de su tío en los noventa. Yo empecé después y hemos encontrado testimonios de jefes de cárceles de Valladolid, de Medina de Campo –de donde se llevaron a Felix–, de historiadores de la zona, de expertos en memoria histórica”… En total, la denuncia integra 25 anexos que apuntalan la teoría de la familia Huerta Llorente, que defiende que la noche del 15 de agosto de 1936 “hubo una saca” en la zona de Medina del Campo, un secuestro masivo perpetrado por falangistas. Félix Llorente estaba preso en la cárcel de Medina desde el mes anterior, en plena Guerra Civil. “Las sacas eran comunes en esa zona en la época”, cuenta Anais Huerta, que acumula casi medio centenar de libros sobre la represión franquista en el área de Valladolid. “Allí no hubo casi guerra, fue zona nacional desde el principio y los falangistas hicieron lo que quisieron”.

Aquel día, el 15 de agosto, murieron entre 40 y 45 personas, de acuerdo a la investigación de la familia. Ahora esperan que la justicia mexicana admita, al menos, que vale la pena probar lo que dicen.

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