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Los ataques a centros de asilados se quintuplican en Alemania

En 2015 se registraron mil agresiones al colectivo de asilados

La ola de violencia contra centros de refugiados que vive Alemania subió un escalón en la noche del jueves, cuando unos desconocidos lanzaron una granada de mano a un establecimiento que acoge asilados en el suroeste del país. Pese a que había sido activada, el explosivo no estalló, por lo que no causó víctimas. El ministro de Justicia, Heiko Maas, aseguró que este ataque supone un paso más “de odio y violencia”.

La nueva agresión coincide con la publicación de las cifras de violencia del año pasado. Los más de mil ataques contra centros de demandantes de asilo supone un nuevo récord y multiplica por cinco las registradas el año anterior. Entre los 1.005 ataques registrados, se incluyen tanto agresiones directas o incendios como daños materiales o pintadas xenófobas o racistas, como cruces gamadas.

La mayor parte de los ataques contabilizados por la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA, por sus siglas en alemán) corresponden a daños materiales. También se han registrado 92 incendios de refugios.

El lanzamiento de una granada al centro de refugiados de Villingen-Schwenningen no dejó daños personales, pero sembró la alarma en Alemania por el rebrote de violencia xenófoba. La granada cayó junto a la garita del personal de vigilancia, donde en ese momento había tres personas, pero no estalló. El artefacto fue lanzado desde la calle, chocó contra una valla de protección y finalmente fue a parar ante ese puesto de seguridad. “Las granadas ya están volando en dirección a los centros de refugiados. No podemos esperar hasta que haya muertos”, aseguró el titular de Justicia.

Sin sospechosos

Según las fuerzas de seguridad, se trata del primer ataque de estas características en esta localidad de poco más de 80.000 habitantes en el Estado federado de Baden-Württemberg. En el centro de acogida de refugiados, en un antiguo cuartel, están alojadas unas 170 personas. 75 policías investigan los hechos, sin que por ahora tengan ningún sospechoso.

El ministro del Interior, el democristiano Thomas de Maizière, que tildó el ataque de cobarde, dijo que podía entender la preocupación de los ciudadanos por la llegada el año pasado de 1,1 millones de solicitantes de asilo. “Puedo entenderlo, pero solo hasta que se empieza con los actos violentos”, dijo el ministro.