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En busca del voto de Dios en Iowa

Los evangélicos tienen la llave en los ‘caucus’ para escoger al candidato republicano a la Casa Blanca

West Des Moines
Iglesia luterana en Iowa. Christopher Furlong AFP / LIVE!

Son centenares y centenares de plazas de aparcamiento alrededor de un edificio circular. Parece el paisaje de los centros comerciales que inundan los suburbios de las ciudades estadounidenses. Pero no es un centro comercial. Es una megaiglesia.

La Iglesia Luterana de la Esperanza en West Des Moines evidencia el poder del evangelismo cristiano en Iowa, en el Medio Oeste de Estados Unidos. Cada semana, una media de 10.000 fieles acuden a esta iglesia protestante. Es la más popular de Iowa. Y está entre las 70 primeras del país.

Los evangélicos -cristianos que defienden una lectura literal de la Biblia- suelen votar en los últimos años al Partido Republicano. Tienen la llave en los caucus del lunes en Iowa para escoger al candidato conservador a las elecciones presidenciales de noviembre. Son los votantes más activos. La participación total en los caucus de 2012 rondó el 6%. La de los evangélicos o renacidos [el término para personas que se convierten o redescubren el cristianismo] fue del 57% en la votación de los aspirantes republicanos.

En 2008, ganó los caucus republicanos Mike Huckabee, el candidato que más cortejó el voto evangélico. En 2012, Rick Santorum. Siguiendo esa lógica, el ganador el lunes debería ser el senador Ted Cruz. Pero Iowa (el primer Estado en votar) y esta campaña son imprevisibles. Cruz mantiene una reñida pugna en las encuestas en Iowa con Donald Trump. El magnate, que encabeza los sondeos nacionales, es menos ortodoxo que Cruz en la defensa de los valores tradicionales, pero en las últimas semanas ha intensificado su acercamiento al público evangélico y ha recibido el apoyo de un hijo del reverendo Jerry Falwell, ideólogo en los años setenta del activismo de la derecha religiosa.

Interior de la 'megaiglesia' de West Des Moines

No hay carteles políticos en la Iglesia Luterana de la Esperanza, ubicada en una gran avenida a las afueras de Des Moines, la capital de Iowa. En un muro en el interior se lee: ‘Comparte el amor eterno de Jesucristo’. Es una iglesia muy distinta. Es un edificio bajo y austero de ladrillos en un complejo de nueve hectáreas inaugurado en el año 2000. Los interiores son modernos. Tiene un pasillo circular -con cafetería, sala de exposiciones y tienda- que lleva a la nave principal: una amplísima sala en forma de medialuna con 2.800 butacas de cine distribuidas en dos niveles.

Melissa, de 45 años, acude dos veces a la semana a la iglesia. Es una de las 14.000 socias del centro religioso, que tuvo en 2015 un presupuesto de siete millones de dólares. El lunes tiene previsto votar a un candidato republicano que defienda los “valores cristianos”, pero no ha decidido a cuál. “Mi fe tiene un impacto en mi proceso de decisión”, explica a las puertas de la iglesia.

A 12 kilómetros de distancia, en Urbandale, está la sede de El Líder de la Familia, una organización cristiana. Su presidente es Bob Vander Plaats, el activista evangélico más influyente de Iowa. Vander Plaats apoya la candidatura de Cruz y participa en sus actos. El senador ha recibido también el apoyo de pastores locales. En 2012, Vander Plaats respaldó a Santorum. En 2008, a Huckabee. En los pasillos de la sede, cuelgan numerosas fotografías suyas con conocidos políticos.

“Nos hemos alejado del corazón de Dios y vemos adónde nos ha llevado. Es el momento de volver a los principios básicos”, dice el activista en una entrevista en su despacho. Cree que EE UU se aleja del excepcionalismo, de los valores cristianos que, sostiene, blindan la libertad individual y la prosperidad colectiva. Ve en el aborto o la legalización del matrimonio homosexual ataques al faro moral de este país.

El movimiento evangélico no ganó protagonismo político en EE UU hasta finales de los años setenta y principios de los ochenta. Iowa fue un laboratorio: grupos religiosos convirtieron el aborto en un asunto político y eso ayudó a que en 1978 un senador republicano derrotara por sorpresa a uno demócrata. Ese éxito y la iniciativa nacional del reverendo Falwell contra la revolución cultural y de costumbres en los sesenta y setenta dieron músculo al movimiento.

El evangelismo no se ha asociado siempre al Partido Republicano. Ser evangélico ayudó en 1976 al demócrata Jimmy Carter a ganar inesperadamente los caucus de Iowa, que propiciaron su llegada a la Casa Blanca. Pero, con el tiempo, los evangélicos se han convertido en una clientela fiel de los republicanos. Ahora, no pueden permitirse ignorarlos. En la campaña en Iowa, hay competencia entre los aspirantes republicanos por demostrar quién es más fiel a los valores cristianos.