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Austria expulsará en los próximos cuatro años a 50.000 inmigrantes

Viena sigue los pasos de Alemania y Suecia y acelera las repatriaciones

El Gobierno austriaco ha decidido seguir los pasos de Suecia y Alemania y prevé incrementar la expulsión de migrantes sin estatus de refugiado, especialmente de Marruecos, Túnez o Argelia, a los que quiere incluir en la lista de países considerados seguros, con lo que podrán ahora ser repatriados más rápidamente.

El Gobierno austriaco, formado por socialdemócratas (SPÖ) y conservadores (FPÖ), ya anunció hace 10 días que pretende limitar a 127.500 el número de solicitantes de asilo a acoger -el 1,5% de la población- en los próximos cuatro años. Además, llevará al Parlamento en los próximos meses cambios en la normativa de asilo que endurecen la reunificación familiar y establecen un estatus de refugiado temporal que será revisado a los tres años de concederse.

Ahora da un paso más al plantear la deportación de 50.000 personas hasta 2019, según el resumen de un acuerdo alcanzado entre representantes de los ministerios de Interior, Defensa e Integración publicado este fin de semana por varios medios austriacos. Además, ofrecerá hasta 500 euros a los extranjeros a los que se les deniegue el asilo si aceptan ser repatriados.

"Estamos ya entre los países con más deportaciones, pero vamos a incrementar más la tasa", ha explicado la ministra del Interior, Johanna Mikl-Leitner.

Con la introducción de Marruecos, Túnez o Argelia en la lista de "países de origen seguros" se podrá incluir a los ciudadanos de estos países en el proceso de devolución rápida. "Declaramos a Marruecos, Argelia y Túnez países de origen seguros", ha confirmado Mikl-Leitner. En la lista también se ha incluido a Georgia, Mongolia y Ghana.

La ministra ha explicado que se está estudiando la utilización de su avión militar C-130 Hércules para estas deportaciones. En 2015 fueron deportadas 8.365 personas mientras que se presentaron 90.000 solicitudes de asilo.

El ministro austríaco de Defensa, Hans Peter Doskozil, ha dado "luz verde" al uso de aviones militares de transporte Hércules para deportar a los solicitantes de asilo cuya petición sea denegada. "Si se dictamina que una persona no recibe asilo y debe volver a su país, eso se debe aplicar. Hemos acordado que hay luz verde para el uso de aviones Hércules y que la semana que viene ofreceremos los Hércules al Ministerio del Interior", declaró Doskozil en una entrevista en la televisión pública ORF.

Presionado por el aumento de la intención de voto del ultraderechista Partido Liberal (FPÖ), que defiende una política de mano dura, y ante la creciente inquietud en la población por la entrada de miles de migrantes desde el pasado verano, la mayoría en tránsito hacia Alemania y Suecia, el Ejecutivo austriaco también ha incrementado el control en el sur del país, en su frontera con Eslovenia, donde ultima la construcción de una valla de varios kilómetros en torno al paso fronterizo de Spielfeld, que pretende que centralice el registro de refugiados.