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Hillary Clinton aspira a enterrar la derrota de 2008

Los sondeos apuntan que Bernie Sanders, amenaza con hacerle tanto daño como Obama

Hillary Clinton sabrá este lunes si puede enterrar el pasado y dejar atrás la derrota que sufrió en 2008 frente a Barack Obama en el caucus de Iowa. Los sondeos apuntan que su mayor adversario, el senador por Vermont Bernie Sanders, amenaza con hacerle tanto daño o más que entonces Obama. La campaña de la ex secretaria de Estado hacia la Casa Blanca se enfrenta, además, a la investigación por el uso de un servidor privado en sus correos.

Un día más en Iowa y Hillary Clinton sabrá si puede enterrar el pasado. Las encuestas le silban al oído que su famosa inevitabilidad está en peligro. Que los votantes prefieren a un idealista como Bernie Sanders a una pragmática política como ella, por mucho que el primero lleve más tiempo formando parte del engranaje político de Washington. Los sondeos le advierten de que hay un candidato que le ha pasado por la izquierda y amenaza con hacerle tanto daño o más que Barack Obama en 2008 (Clinton 45%; Sanders 42%). Un día más para saber quién pierde y quién gana en el inicio del mayor espectáculo político del planeta.

“¿Quiere un selfie?”, ofrece la candidata demócrata Hillary Clinton a una mujer joven con su hija de meses en brazos tras concluir el mitin de Cedar Rapids del sábado por la noche. Entre ambas se apañan para que las tres entren en la foto, ante la indiferencia del bebé por estar al lado de la que podría ser la primera presidenta de Estados Unidos. No importa que alrededor de la ex secretaria de Estado estén tres miembros del servicio secreto. Clinton ha sabido limar las capas de protección adquiridas en Foggy Bottom (sede del Departamento de Estado) y bajar al ruedo del pueblo que decidirá su destino en Iowa.

La historia del selfie se repite tras cada evento que celebra la aspirante a la nominación demócrata. En ocasiones, la ex primera dama se ofrece a enseñar cómo se hace el autorretrato a una señora de avanzada edad. “Es mejor candidata ahora de lo que era en 2008, es más real”, asegura Jordan Nelsen. A su lado, una mujer levanta una pancarta: “227 años de hombres. Es su momento”.

Clinton, de 68 años, sacó la artillería pesada en Cedar Rapids el sábado y repetiría el domingo por la noche en Des Moines. Sobre el mismo escenario se juntaron tres Clinton, tres personas que representan el pasado, así como el presente y puede que el futuro de EE UU. La exsenadora recurrió a su marido, el expresidente Clinton, y a su hija Chelsea para sus últimos eventos en Iowa. Nueve en total durante un fin de semana que comenzó el viernes y le llevaría a cruzar de norte a sur, y de este a oeste el Estado. Bernie Sanders, de 74 años, habrá hecho un total de 14 eventos cuando el domingo toque a su fin.

Si no hubiera sido porque el viernes el Departamento de Estado anunciaba que más de 20 correos electrónicos de los entregados por la ex secretaria de Estado en la investigación del FBI sobre el uso de un servidor privado por parte de Clinton nunca verían la luz del día por ser considerados “altamente secretos”, el fin de semana habría sido casi perfecto para la aspirante en una Iowa con un tiempo idílico para ser enero.

Ese día quedó probado que la campaña por la Casa Blanca de Clinton se enfrenta a problemas muchos más serios que los republicanos o el viejo socialista de Vermont. “Su problema es el FBI y el Departamento de Justicia de Obama”, relataba Peter Baker, de The New York Times, a John King, de CNN. “Aunque no lo dicen, los demócratas están aterrados ante la posibilidad de que llegue el verano y haya citaciones judiciales para gente cercana a ella o incluso para ella misma..., algo que suponga que los demócratas se encuentren ante un absoluto desastre al no tener tiempo de cambiar de caballo”. La carrera ha comenzado.

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