Selecciona Edición
Iniciar sesión

La policía holandesa adiestra águilas para capturar drones amenazantes

Las fuerzas de seguridad utilizan rapaces en la lucha antiterrorista

Un águila atrapa un dron en una prueba de la policía en Rotterdam. FOTO: REUTERS / VÍDEO: GUARDFROMABOVE

La lucha contra el terrorismo se libra por tierra, mar y aire. El uso de drones se ha extendido, y no solo pueden entorpecer el tráfico aéreo comercial o complicar el aterrizaje de helicópteros de salvamento. También podrían transportar bombas o ser lanzados contra edificios. La policía holandesa ha decidido atacarlos en su propio medio y está adiestrando águilas para convertirlas en cazadoras de estas aeronaves no tripuladas. Para las aves son como una presa, que una vez capturada, llevan a un lugar seguro y alejado de posibles competidores. El proyecto, el que colabora Guard From Above, una empresa de seguridad especializada en rapaces, está en fase de pruebas, y una de las condiciones para su aplicación es proteger a las águilas contra daños innecesarios al atacar.

Aunque ya hay sistemas mecánicos para detectar y desarmar drones, los tarsos (parte posterior de la pata) y las garras de estas aves son poderosas y les permiten alzar en vuelo presas más pesadas que ellas. Aunque los drones suelen ser ligeros, la secuencia de la captura es la misma que si se tratara de un animal en la naturaleza. Otra ventaja es que evitan las hélices instintivamente al apresar. De momento, los ensayos se efectúan en naves cerradas con espacio suficiente para que se lancen contra el dron y lo dejen luego en el suelo.

El proyecto forma parte del plan elaborado por el Coordinador Nacional de Lucha Antiterrorista y Seguridad para desarmar drones peligrosos. “Se puede hacer de todo con ellos, incluso cometer atentados, porque están al alcance de cualquiera”, ha dicho Michael Baeten, jefe de operaciones de la Policía Nacional. Un informe elaborado por el Servicio de Investigación y Documentación del Ministerio de Justicia señala que, en las manos equivocadas, servirían incluso para “transportar armas nucleares, químicas y de fuego, además de gases venenosos y proyectiles”. “O bien para esparcir por el aire sustancias perniciosas que pueden causar muchas víctimas”.

Incluso cargas aparentemente inocuas, pero lanzadas contra edificios públicos, desencadenan el caos. Como ocurrió en 2015 en Japón, cuando un dron con supuestas arenas radioactivas aterrizó en la oficina del primer ministro, Shinzo Abe. O cuando el Partido Pirata manipuló otro en 2103 en la ciudad alemana de Dresde, cerca del lugar donde la canciller, Angela Merkel, pronunciaba un discurso. La policía holandesa calcula que sus pruebas estarán listas este mismo año y podrá tomarse una decisión sobre las águilas captoras de drones.

Más información