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Santos visita a Obama para reeditar un Plan Colombia para el posconflicto

El presidente de Colombia confía en que el mandatario estadounidense anuncie ayudas económicas para el desarrollo de la paz

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, llega este martes a Washington en una visita oficial de cuatro días en la que pretende recabar la mayor cantidad posible de apoyo, político pero sobre todo económico, para afrontar el inminente posconflicto de su país. Santos, que se reunirá el jueves con Obama para celebrar los 15 años del Plan Colombia, la gran alianza militar entre ambos países que cambió el transcurso de la guerra contra las FARC, confía en que el mandatario estadounidense anuncie una nueva estrategia de colaboración entre ambos países.

La visita de Santos se produce en un momento clave para el futuro de Colombia. Apenas quedan 50 días para que se cumpla la fecha límite que el Gobierno y las FARC se dieron en septiembre para alcanzar un acuerdo final después de tres años de negociaciones en La Habana. El 23 de marzo podría suponer el fin de una guerra de más de 50 años, que ha dejado casi ocho millones de víctimas. No obstante, aún queda por concretar las zonas de concentración de los guerrilleros y las condiciones de la dejación de armas de estos. Pese a que en las últimas semanas la sensación es que se podría alcanzar el acuerdo en la fecha previstas, varias fuentes conocedoras de la negociación, tanto de las FARC como del Gobierno, no descarten que esta se prolongue algo más, sin que peligre la rúbrica final. Las autoridades colombianas, de hecho, están trabajando en ver cómo explicarían a la sociedad una extensión de la negociación sin que esto suponga un coste político. El apoyo público al proceso se ha ido erosionando con el paso del tiempo.

Ante el escenario que se abrirá tras la firma, el Gobierno colombiano trata de recabar la mayor parte de apoyos posibles. Por un lado, Santos se reunirá con legisladores republicanos y demócratas, a los que tratará de convencer de los parabienes del acuerdo de paz con las FARC. Pese a que desde el inicio Estados Unidos ha respaldado la iniciativa, la prolongación de las negociaciones y el reciente acuerdo de justicia han suscitado ciertos recelos que el presidente colombiano quiere aplacar. Las críticas de la organización Human Rights Watch (HRW), de gran calado entre los demócratas, no sentaron nada bien al Gobierno de Santos.

El Plan Colombia, en datos

Estados Unidos ha contribuido con 10.000 millones de dólares al Plan Colombia, de los cuales 7.000 ha sido destinados a ayuda militar y lucha contra las drogas y 3.000 para ayuda económica, protección de derechos humanos y fortalecimiento de la justicia.

Entre 2003 y 2004, la Embajada de Estados Unidos en Colombia era la de mayor presencia de funcionarios en el mundo: 4.500 personas.

Estados Unidos ha llegado a entrenar, según datos del WOLA, a más de 93.000 tropas entre 2000 y 2014.

Según datos del Ministerio de Defensa, en 2002 las FARC estaban presentes en 555 municipios En 2014, en 103.

El número de localidades que no sufrieron atentados pasó de 846 en 2003 a 1007 el año pasado.

El descenso de municipios de coca no ha sido tan drástico como se pensaba: de 934 se ha pasado a 889 en 15 años.

Los cultivos de coca y la producción potencial de cocaína aumentaron en 2014 y pasaron de 48.000 a 69.000 hectáreas, según el último informe de la ONU.

Santos será recibido por el presidente Barack Obama en la Casa Blanca, para celebrar los 15 años del Plan Colombia, la gran alianza entre ambos países para combatir el narcotráfico y para la que Estados Unidos ha llegado a desembolsar más de 10.000 millones de dólares. Santos, según fuentes de su entorno, confía en que el mandatario estadounidense anuncie su intención de contribuir económicamente a la construcción de la paz, aunque está por ver el grado de concisión que dará Obama. El secretario de Estado John Kerry, en un artículo publicado el pasado fin de semana en el Miami Herald, ya adelantaba que pedirán al Congreso que se implique en la construcción de la paz.

Tras el fracaso del proceso de paz en El Caguán, a finales de 1998, Colombia tenía todos los ingredientes para convertirse en un Estado fallido. El cartel de Cali aún seguía en pie y las FARC gozaban de su mayor apogeo con casi 25.000 miembros. Cerca de 3.000 personas eran secuestradas al año y a tasa de homicidios era una de las más altas del mundo. El Plan Colombia, con el que Estados Unidos brindó ayuda militar y de inteligencia para derrotar al narcotráfico, sirvió para que el país sudamericano esquivase un escenario apocalíptico. “Probablemente el Estado hubiese colapsado, pero de no hacerlo, sería desde luego más débil de lo que es ahora”, opina Michael Shifter, presidente del Dialogo Interamericano, para quien la estrategia es una de las “políticas exteriores de Washington con mejores resultados en las últimas décadas”.

Aunque el Plan Colombia cambió la estrategia de la guerra contra las FARC y permitió debilitar considerablemente a la guerrilla, los resultados en la lucha contra el narcotráfico son cuestionables. Los cultivos de coca y la producción potencial de cocaína aumentaron en 2014 y pasaron de 48.000 a 69.000 hectáreas, según el último informe de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). En materia de defensa de los derechos humanos, las dudas son también mayúsculas. Los ‘falsos positivos’, la participación de militares en el asesinato de civiles haciéndolos pasar por guerrilleros, es el caso más ilustrativo. “El Departamento de Estado no presionó al Gobierno de Colombia para que cumpliera con los estándares básicos”, opina José Miguel Vivanco, director para las Americas de HRW.

Una de las características del Plan Colombia es que desarrolló durante Administraciones demócratas y republicanas –Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama- y con tres mandatarios diferentes en Colombia: Andrés Pastrana, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos. La celebración de este jueves estará marcada, sin embargo, por la ausencia de varios de los protagonistas. En pleno escenario electoral, Bush y Clinton no acudirán a la recepción en la Casa Blanca. Tampoco lo hará, salvo sorpresa de última hora, Uribe, el presidente que más se benefició del Plan Colombia y ahora enemigo del proceso de paz que lidera el que fuera su ministro de Defensa. Su ausencia vuelva a evidenciar que, más allá del apoyo que se traiga Santos, a Colombia aún le queda un largo camino hacia la paz.