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Egipto anula la condena a muerte a 149 islamistas

La Corte de Casación suspende la pena capital contra los acusados de asaltar una comisaría en 2013

La Corte de Casación egipcia ha anulado la mañana del miércoles la sentencia de pena de muerte contra 149 simpatizantes islamistas acusados del asesinato de varios agentes durante un asalto a la comisaría de policía de la localidad de Kerdasa en 2013. El tribunal ordenó repetir el juicio que, al igual que otros macroprocesos judiciales concluidos con penas capitales masivas, suscitó una gran controversia a nivel internacional y la condena unánime de las organizaciones de derechos humanos.

Los incidentes de Kerdasa, un feudo islamista situado al sur de El Cairo, tuvieron lugar horas después de que el 13 de agosto de 2013 la policía desalojase brutalmente el campamento de protesta islamista de Rabaa al Audawiya, provocando una auténtica masacre. Según la ONG Human Rights Watch (HRW), aquel día murieron cerca de 1.000 personas que protestaban por el golpe de Estado ejecutado por el mariscal Abdelfatá al Sisi contra Mohamed Morsi, líder de los islamistas Hermanos Musulmanes y primer presidente elegido en las urnas en la historia de Egipto.

Esta no es la primera vez que la Corte de Casación anula una dura sentencia contra los seguidores de Morsi por defectos procesales. Durante los últimos meses, la justicia egipcia ha ordenado la repetición de varios juicios en los que se dictó la pena capital. En otros casos, ha conmutado las sentencias de muerte por largas condenas de prisión.

Por ejemplo, en febrero del año pasado, la Corte de Casación invalidó la pena de muerte contra 36 militantes y líderes islamistas, incluido Mohamed Badie, Guía Supremo de los Hermanos Musulmanes, acusados también de organizar un ataque contra una comisaría de policía en venganza por la matanza de Rabá al Audawiya. Unas semanas antes, el mismo tribunal adoptó una decisión parecida en un caso en el que 545 personas habían recibido penas de cárcel o de cadena perpetua.

La sucesión de estas sentencias plantea la posibilidad que el régimen haya presionado a la judicatura para corregir algunos de sus excesos de los últimos dos años. “El Gobierno tiene las herramientas para modelar el curso de la justicia, pero eso no significa que gestione todas sus decisiones”, sostiene Nathan Brown, catedrático de la Universidad George Washington y especializado en el sistema judicial egipcio. "La Corte de Casacion disfruta de un cierto nivel de independencia ... y ha servido como uno de los frenos a los abusos del Gobierno y una última instancia para invalidar veredictos infames", opina Ahmed Benchemsi, investigador de HRW,

De momento, las autoridades egipcias han ejecutado a siete personas después del golpe de Estado, seis de ellas pertenecientes a una célula yihadista. Sin embargo, no han aplicado la pena capital contra ningún dirigente o militante de la Hermandad, lo que ha llevado a algunos analistas a sugerir que el régimen conmutará sus sentencias por penas de cárcel. Sin embargo, el ministro de Justicia, Ahmed al Zend, aseguró la semana pasada en una entrevista concedida a un canal egipcio de televisión estar dispuesto a hacer efectiva la pena capital contra Morsi y el resto de líderes islamistas.

“Creo que la supresión de los Hermanos Musulmanes va a continuar, pero no sé si al Sisi quiere la ejecución de sus líderes. El camino hacia el corredor de la muerte incluye todo tipo de impedimentos. De hecho, las instituciones judiciales han sido tradicionalmente muy generosas con los recursos de apelación en casos de pena de muerte”, apunta Brown, que aconseja cautela a la hora de interpretar los veredictos de la justicia egipcia.

Tras el golpe de Estado, el nuevo régimen egipcio desencadenó una atroz represión contra cualquier voz disidente, incluidas las de activistas laicos. Con motivo del quinto aniversario de la Revolución, celebrado el pasado 25 de enero, las autoridades arrestaron a decenas de personas, clausuraron diversas entidades culturales y llevaron a cabo redadas en 5.000 apartamentos en el centro de El Cairo. No obstante, el Gobierno no es del todo impermeable a las presiones. El pasado lunes la policía puso en libertad sin cargos al célebre caricaturista Islam Gawish. Creador de una página de Facebook con más de un millón de seguidores, su detención suscitó una amplia reacción de rechazo, e incluso el propio Al Sisi salió al paso declarando no tener nada en contra de las viñetas de Gawish.

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