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La UE activa el pago de 3.000 millones a Turquía para atender a refugiados

Los Veintiocho ratifican un desembolso que persigue contener los flujos hacia Europa

La Unión Europea ha activado ya la medida que cree más eficaz para frenar los flujos migratorios desde Turquía. Se trata del desembolso a través de las autoridades turcas de 3.000 millones de euros para atender a los más de dos millones de refugiados sirios que acoge ese país. Tras una compleja negociación de dos meses, los países europeos han vencido este miércoles sus últimas resistencias —el último, Italia— y han accedido a suministrar esta cantidad. España, con 152,8 millones, figura entre los Estados que más aportan.

De ese dinero, 1.000 millones los abona la Comisión Europea a través del presupuesto comunitario y el resto se asigna a cada uno de los 28 países en función de su peso económico. Alemania (427,5 millones), Reino Unido (327,6), Francia (309,2) e Italia (224,9) son los cuatro principales contribuyentes, seguidos de España. Los países presionaron para que el Ejecutivo comunitario aportara más, pero finalmente el grueso les corresponde a ellos.

Bruselas ha celebrado la decisión con la vista puesta en el fin último de este enorme desembolso: contener las llegadas de refugiados desde Turquía hacia Grecia (en 2015 hubo 1,8 millones de entradas irregulares según Frontex, la agencia europea de fronteras). “Esto asegura mejores perspectivas para los sirios en Turquía y avanza en la aplicación de nuestro plan conjunto. Debemos trabajar juntos para conseguir resultados, particularmente conteniendo los flujos de migrantes irregulares”, ha valorado el vicepresidente comunitario Frans Timmermans.

Atención a sirios

La Comisión insiste en que no habrá desembolso directo en las arcas turcas, sino que el dinero se irá transfiriendo a medida que se identifiquen proyectos de apoyo a los refugiados. Las áreas prioritarias son alimentación, sanidad y educación. Fuentes comunitarias aseguran que habrá un primer paquete listo en los próximos días.

Para vencer los recelos de Italia —su primer ministro, Matteo Renzi, solo dio el sí definitivo tras reunirse la semana pasada con la canciller alemana, Angela Merkel— ha sido crucial una cesión germana. Las cantidades depositadas para este mecanismo financiero no computarán para el cálculo de déficit excesivo. Es decir, si los países rebasan sus metas por dar dinero a Turquía —y en general por cualquier sobrecoste ligado a la crisis de refugiados—, Bruselas no lo tendrá en cuenta.

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